La nueva Zona de Desperdicio en Barcadera inició operaciones con una alta participación ciudadana en su primera semana de funcionamiento. La iniciativa, impulsada como parte del programa Aruba Limpi, busca ofrecer a la población un espacio permanente para la disposición responsable de residuos. El proyecto fue diseñado para facilitar el manejo de desechos domésticos y reducir la acumulación en zonas residenciales.
Durante el periodo comprendido entre el 1 y el 7 de junio de 2026, 945 vehículos acudieron al punto de recolección y entregaron más de 165 toneladas de residuos, equivalentes a 165.680 kilogramos. Esta cifra refleja la necesidad de contar con infraestructuras accesibles que permitan a los ciudadanos deshacerse de sus desechos de manera ordenada y sin costos adicionales, fortaleciendo así las prácticas de limpieza comunitaria.
El Gobierno destacó que el comportamiento de la comunidad evidencia una respuesta positiva ante este tipo de programas ambientales. El día de mayor afluencia fue el sábado, cuando 191 vehículos ingresaron al sistema y se recolectaron más de 33 toneladas de residuos en una sola jornada, marcando el pico de actividad de la semana inicial.
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Un modelo que refuerza la cultura ambiental en Aruba
La implementación de esta zona de desperdicio se suma a los esfuerzos del programa Baki den Bario, que durante 2025 logró la recolección de más de 800 toneladas de residuos en distintos sectores de la isla. Esta continuidad demuestra una estrategia sostenida por parte de las autoridades para mejorar la gestión ambiental y promover la participación ciudadana en la limpieza de los barrios.
En comparación con iniciativas anteriores, la nueva zona ha tenido un arranque significativo, captando en apenas siete días una cantidad considerable de usuarios. De acuerdo con los datos oficiales, el volumen de participación alcanzó casi una cuarta parte de lo registrado en toda la campaña del año pasado, lo que evidencia el crecimiento del interés comunitario por estos servicios.
Finalmente, las autoridades reiteraron que el objetivo principal es consolidar espacios permanentes que faciliten el manejo responsable de residuos. Con ello, se busca fortalecer una cultura ambiental sostenible que contribuya a mantener la isla más limpia y organizada, reduciendo el impacto negativo de la acumulación de desechos en áreas residenciales.







