Ciertos ingredientes en productos cosméticos y de higiene personal pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino, favoreciendo el desarrollo de enfermedades, según advierten autoridades sanitarias.
Estos disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden imitar o bloquear las hormonas naturales del cuerpo, causando serios problemas de salud.
Aunque mantengas una dieta equilibrada y un estilo de vida activo, el desconocimiento sobre los ingredientes de productos como jabones y shampoos puede ser perjudicial.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado varias de estas sustancias como transformadores endocrinos, relacionados con desbalances hormonales, problemas de fertilidad e incluso cáncer de mama.
“Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de imitar la acción de nuestras hormonas naturales, bloqueando los receptores hormonales de las células”, explica el Instituto Global de Salud de Barcelona.
Entre los transformadores endocrinos más comunes en la industria cosmética se encuentran los parabenos, utilizados como conservantes, y los ftalatos.
También se incluyen los alquifenoles, presentes en limpiadores y emulsionantes, el triclosán, usado por sus propiedades antibacterianas en pastas dentales, jabones, talcos y desodorantes.
El precio más elevado de productos libres de químicos perjudiciales son barreras que dificultan a los consumidores tomar decisiones saludables.
Para elegir productos seguros, es esencial aprender a leer las etiquetas y evitar ingredientes como los parabenos, cuya acción como transformador endocrino está comprobada.
Optar por productos con un alto porcentaje de ingredientes de origen natural es otra recomendación clave para evitar los transformadores endocrinos.
Seleccionar compañías reconocidas por su compromiso con ingredientes naturales y sostenibilidad también es fundamental para tomar decisiones informadas.
Es crucial que la industria cosmética responda a esta demanda ofreciendo opciones más seguras y naturales para proteger la salud de los consumidores.
Fuente: El universal






