ORANJESTAD.— En medio de alertas por blanqueamiento de corales y presión sobre lagunas frágiles, Aruba abrió la ruta para postularse como reserva de la biosfera (biosphere reserve) de la UNESCO, figura que conserva la biodiversidad y mejora la vida de las comunidades. En la actualidad existen más de 750 reservas en el mundo, una red mundial (global network) que demuestra que personas y naturaleza pueden coexistir.
Aunque pequeña, la isla reúne riqueza natural singular: paisaje semiárido resiliente; manglares, pastos marinos (seagrass) y arrecifes de coral que protegen contra tormentas y sostienen vida; cinco sitios Ramsar de importancia mundial (humedales —wetlands o saliñas—) y el Parque Nacional Arikok. Convertirse en reserva de la biosfera conectaría estos valores con una red mundial (global network) de innovación y cooperación.
En la última semana de agosto, la oficina de UNESCO, junto con UNESCO Aruba, organizó un taller (workshop) que reunió a instituciones públicas, sociedad civil, academia e industria, con la presencia del Gobernador y del Primer Ministro. El mensaje central: un expediente exitoso no lo construye solo el Gobierno; requiere a pescadores, agricultores, docentes, guías turísticos, empresarios y juventud, es decir, actores clave (stakeholders) cuyas tradiciones y conocimientos vuelven vivo el concepto.
Qué implica la designación
A diferencia de otras figuras de conservación (labels), una reserva de la biosfera incluye a la gente, no la excluye: promueve medios de vida sostenibles, refuerza la seguridad alimentaria (agricultura y pesca sostenibles), preserva tradiciones culturales y educa a nuevas generaciones en orgullo y responsabilidad ambiental. No es un “museo” de naturaleza, sino un espacio dinámico donde desarrollo y ecosistemas avanzan juntos.
Si Aruba concreta su postulación, podría convertirse en la primera reserva de la biosfera de la parte caribeña del Reino de los Países Bajos, abriendo puertas a intercambios con reservas de San Cristóbal y Nieves (St. Kitts & Nevis), Trinidad y Tobago y República Dominicana. La iniciativa se alinea con metas internacionales: proteger 30 % de tierra y mar al 2030, la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (UN Ocean Decade) y la Década de Acción para el Desarrollo Sostenible (Decade of Action).
UNESCO seguirá acompañando el proceso. Con trabajo conjunto de los actores clave (stakeholders), Aruba podrá preparar su primera propuesta y buscar su lugar en la red mundial (global network) de reservas de la biosfera. El momento y la voluntad están; ahora toca avanzar juntos hacia una candidatura sólida.






