ORANJESTAD.— El jueves 11 de septiembre, el primer ministro Mike Eman, acompañado por su esposa Doina, asistió a una ceremonia solemne en la zona de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (U.S. Customs and Border Protection, CBP) del Aeropuerto Internacional Reina Beatrix.
El acto recordó los atentados del 11 de septiembre de 2001 —Torres Gemelas, Pentágono y el avión siniestrado en Pensilvania (Pennsylvania)—, tragedia que dejó más de 3.000 fallecidos y cambió para siempre la seguridad aérea.
El director de CBP en la isla, Sr. Roberts, ofreció un discurso breve y profundo. Pidió no olvidar a las víctimas y mantener vivo su legado, porque —subrayó— la memoria es también un acto de cuidado. Entre los asistentes estuvieron Jocelyne Croes, directora de Relaciones Exteriores; James Fazio, director del aeropuerto; y personal de CBP.
“Aruba es parte de una comunidad que siente y acompaña”
En su intervención, Eman expresó gratitud y solidaridad con las familias y los pueblos afectados. Recordó que Aruba, aunque pequeña, comparte el dolor y se mantiene firme contra el terrorismo. Además, señaló que los hechos del 11-S redefinieron normas y procedimientos en la aviación civil, un aprendizaje que el mundo sigue honrando con prevención y cooperación.
La ceremonia incluyó una oración por un agente de CBP y un momento de silencio compartido. Luego, Eman y Doina encendieron y colocaron una vela en honor a todas las víctimas. El gesto, sencillo y cercano, condensó el sentido del acto: unirnos para recordar, acompañar a quienes aún lloran a sus seres queridos y reafirmar la búsqueda de paz.






