En la madrugada del pasado jueves 18 de septiembre, el Centro de Operaciones Marítimas de la Guardia Costera detectó un barco sospechoso navegando hacia Klein Curaçao desde el sur. De inmediato, el Punto de Apoyo de Curazao fue informado, Una unidad de Tiburón Metal salió al encuentro de la embarcación para interceptar y controlar la situación.
A la operación también se sumó un helicóptero de la Guardia Costera. Su misión fue realizar el seguimiento aéreo e identificar posibles riesgos antes de la intervención. Cuando las autoridades lograron acercase al objetivo, confirmaron que se trataba de un barco pesquero local. Sin embargo, la decisión fue escoltarlo hasta la base.
El buque, junto con su dos tripulantes, fue conducido a las instalaciones de la Guardia Costera en Parera para una inspección completa y minuciosa del interior. La revisión fue realizada en conjunto con funcionarios de la Aduana. Además, se contó con el apoyo de un perro entrenado en la detección de sustancias ilícitas.
De esta manera, durante la inspección fueron hallados numerosos paquetes escondidos en compartimientos de la embarcación. tras el conteo oficial, se confirmó que se trataba de 230 kilos de cocaína. Acto seguido, los dos marineros fueron detenidos inmediatamente. Tanto ellos como la droga incautada quedaron a disposición de la policía, que asumió la investigación para determinar responsabilidades y posibles nexos.
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Coordinación permitió el éxito del operativo
Las autoridades confirmaron que la droga fue destruida tras cumplir con los procedimientos legales correspondiente. El operativo fue destacado como un ejemplo de coordinación interinstitucional efectiva. El despliegue de la unidad maritima y el helicóptero demostró la capacidad de reacción de la Guardia Costera frente a situaciones de riesgo en aguas territoriales.
El uso del perro antidrogas fue determinate para detectar los paquetes. Sin esa intervention, los estupefacientes podrían haber pasado inadvertidos durante la inspección inicial de la embarcación.
La operación se suma a los esfuerzos permanentes de control marítimo en la región. El Caribe continua siendo una ruta estratégica utilizada por redes internaciones de narcotráfico.






