Una nueva tragedia sacudió al sistema penitenciario de Ecuador con un enfrentamiento armado dentro de la cárcel de Machala. Se trató de un choque entre bandas criminales que provocó la muerte de 14 personas, entre ellas un guardia penitenciario, además de dejar 14 reclusos heridos. El caos se desató en horas de la madrugada. Según confirmó la policía, los internos utilizaron armas de fuego, explosivos caseros, bombas y granadas. La violencia se extendió por más de 40 minutos lo que convirtió la prisión de Machala en un escenario de guerra que obligó a la intervención de agentes y militares.
El comandante de zona, el coronel William Calle, detalló que durante el enfrentamiento un grupo de presos aprovechó la confusión para intentar fugarse masivamente. Hasta el momento las autoridades lograron recapturar a 13 fugitivos, aunque no se descarta que más internos hayan logrado escapar del penal. Videos difundidos por la policía mostraron el ingreso de uniformados fuertemente armados en medio de fuertes detonaciones. En una grabación se escucha a presos suplicando que no dispararan, mientras gritaban su identidad a los agentes. El clima de pánico fue evidente tanto dentro como fuera de la cárcel ecuatoriana.
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El hacinamiento una de las principales causas del conflicto
El penal de Machala, diseñado para 600 personas, se encuentra desde 2022 con más del doble de su capacidad. Actualmente alberga a unos 1.200 internos. La sobrepoblación carcelaria, sumada al poder de las bandas Los Choneros y Los Lobos, fue uno de los detonantes de la brutal confrontación. Estos grupos, son considerados dos de las mayores organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico en Ecuador. En esta ocasión varios de los fallecidos eran miembros de dichas bandas, lo que confirma que la disputa está directamente ligada al control de negocios ilícitos y al manejo de las prisiones del país.
El coronel Calle admitió que persiste la falta de tecnología en las cárceles para controlar el ingreso de armas y explosivos. A esto se suma la complicidad de algunos funcionarios penitenciarios con los reclusos, lo que alimenta el círculo de violencia en los centros de reclusión. En enero de 2024 el presidente Daniel Noboa, había ordenado a las Fuerzas Armadas asumir el control de las prisiones, declarando al país en conflicto armado interno. Sin embargo, en agosto, el gobierno devolvió la administración de ocho cárceles, incluida la de Machala, a la policía nacional, medida que ahora es cuestionada tras lo sucedido.
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