ORANJESTAD.— El Buró de Cuidado Infantil (Bureau Kinderopvang) pasará a operar bajo la Inspección de Educación (Inspectie Onderwijs). El Gobierno presentó el cambio como un paso clave para fortalecer la seguridad, la educación y la supervisión del cuidado infantil en Aruba. La medida fue anunciada por la ministra de Educación, Gerlien Croes, en el marco de una modernización más amplia del sector.
Esto hace parte de un proceso amplio de modernización y evaluación de la ley de cuidado infantil (kinderopvang), que busca la mejora continua de la estructura operativa y de control. El objetivo principal es fortalecer la seguridad y el bienestar de todos los niños y garantizar que todos los centros de cuidado infantil operen de manera segura y educativa.
El Gobierno realizará ajustes normativos para una implementación efectiva. En paralelo, impulsará evaluaciones pedagógicas para que cada cambio sume al desarrollo integral de la niñez. Además, el Código de Protección volverá a depender de Asuntos Sociales (Sociale Zaken), con el fin de reforzar la protección social y coordinar rutas de atención.
El Buró había sido ubicado por el anterior ministro de Asuntos Sociales en un departamento independiente, el Departamento de Niñez y Juventud (Departamento di Mucha y Hoben, DMH). Desde allí administraba y supervisaba centros de cuidado y se articulaba con las cadenas social, judicial, educativa y de salud pública.
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Reacciones
El exministro de Asuntos Sociales, Rocco Tjon, rechazó la reubicación y la calificó como “devastadora” para los menores. Argumentó que el DMH nació tras años de trabajo para proteger a la niñez, garantizando calidad, seguridad, personal idóneo y equipamiento en los centros. Añadió que el DMH impulsó prevención del abuso con cursos de primeros auxilios (EHBO), detección de maltrato, formación MBO y protocolos de higiene y seguridad.
Tjon advirtió que el cambio rompe colaboraciones con UNICEF, universidades de Países Bajos y la policía comunitaria. Sostuvo que programas y protocolos quedan “en el aire” y que se afecta la confianza de las familias. A su juicio, los centros invirtieron para cumplir estándares internacionales que hoy se devalúan.






