NORFOLK (EE. UU.).— En la noche del sábado, 4 de octubre, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejecutaron otro ataque contra una embarcación que se desplazaba en el Caribe, cerca de Venezuela. Así lo confirmo el domingo el presidente estadounidense, Donald Trump, durante la conmemoración del aniversario de la Armada de Estados Unidos.
Trump sostuvo que los golpes han sido “tan exitosos” que “ya no hay barcos” en la zona, “ni siquiera embarcaciones de pesca”. Según la Casa Blanca, los ataques han destruido al menos cuatro lanchas y dejado al menos 21 muertos en las últimas semanas. No obstante, el último operativo informado por el Pentágono fue el viernes, cuando funcionarios confirmaron la muerte de cuatro personas señaladas como “narcoterroristas” en un bote frente a Venezuela. Del más reciente ataque que habría ocurrido el sábado en la noche, Trump no entrego detalles operativos.
“Buscar por tierra”
El mandatario afirmó que el bloqueo marítimo “está funcionando” y que, ante un eventual desplazamiento de rutas, “tendremos que empezar a buscar por tierra”. “Eso tampoco va a salir bien”, dijo, al prometer mantener la presión contra el tráfico de drogas.
Las operaciones han generado cuestionamientos de juristas y opositores demócratas, que disputan la legalidad del uso de fuerza letal en aguas extranjeras o internacionales contra sospechosos no interceptados ni interrogados. El gobierno, por su parte, defiende los golpes bajo sus facultades de seguridad nacional y la designación de objetivos como “narcoterroristas”.
Los ataques se enmarcan en una tensión creciente con Venezuela y en una mayor presencia naval de EE. UU. en el Caribe. Con el anuncio de acciones en tierra como “siguiente paso”, la estrategia entra en una fase que podría elevar fricciones diplomáticas y el escrutinio internacional sobre las reglas de enfrentamiento.
AFP/NI






