ALBANIA – Una red internacional “altamente organizada” que explotaba sexualmente a más de 50 mujeres fue desarticulada esta semana en Albania y Croacia, informó Europol, tras el arresto de 17 presuntos traficantes. Entre las víctimas figura una venezolana de 38 años, identificada con el seudónimo “María”, madre de dos hijos, quien relató haber sido engañada con la promesa de trabajo y terminó encerrada varios meses en un centro de detención en Tirana antes de ser liberada y alojada por una asociación de ayuda a víctimas de trata.
Las mujeres eran trasladadas desde América Latina y atrapadas como trabajadoras sexuales ilegales en Albania o explotadas en otros países europeos. Según las investigaciones, la red utilizaba centralitas de llamadas para fijar precios, coordinar citas y controlar los pagos, mientras los líderes operaban desde distintos países, incluido un hombre detenido en Colombia, que se quedaba con casi la mitad de las ganancias.
Expertos señalan que el colapso económico de Albania en los años 90 facilitó la expansión de mafias locales, que hoy se han aliado con organizaciones extranjeras para traficar personas. “Albania se ha convertido en un país de destino y tránsito para redes criminales digitales e internacionales”, explicó Nenad Naca, encargado de trata de personas en Europol.
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Las víctimas, en su mayoría procedentes de entornos muy pobres, son atraídas con promesas de dinero rápido y terminan sometidas a abusos y amenazas, que incluyen violencia contra familiares y coerción psicológica. Muchas desconocen que la prostitución en Albania es ilegal, y aquellas que no son reconocidas como víctimas pueden enfrentar hasta tres años de prisión.
Durante los primeros seis meses de 2025, la policía abrió 108 investigaciones por presunta prostitución, identificando a 37 sospechosos y a diez posibles víctimas. La digitalización y la expansión internacional del proxenetismo han complicado la persecución de estas redes, que utilizan páginas web y contactos locales para proteger a sus clientes.
María y otra víctima, Ana, han sido liberadas y residen en viviendas seguras facilitadas por organizaciones de ayuda. Ambas relatan que la prostitución les fue presentada como una solución rápida a problemas económicos, pero terminaron obligadas a entregar la mitad de sus ingresos a los proxenetas y expuestas a abusos físicos y psicológicos.
Según Malka Marcovich, activista por los derechos de las mujeres, “la venta a gran escala de cuerpos de mujeres se ha vuelto más lucrativa que el tráfico de drogas”, lo que evidencia la magnitud del fenómeno de proxenetismo internacional.






