ORANJESTAD- El aprendizaje y la pasión por la cocina se fusionaron en Aruba con la primera gran activación del Festival Culinario Auténtico, un evento educativo que marcó el inicio de una nueva etapa para la gastronomía local. Más de 175 estudiantes de los colegios EPI, EPB Oranjestad y EPB San Nicolás participaron en esta experiencia, concebida por la Autoridad de Turismo de Aruba (A.T.A.) como parte del Plan de Educación Culinaria.
El encuentro tuvo lugar el 10 de octubre y reunió a chefs, sommeliers y productores locales que compartieron con los jóvenes su conocimiento, su técnica y, sobre todo, su entusiasmo por un oficio que se consolida como motor de identidad y desarrollo sostenible para la isla.
Los organizadores destacaron que este tipo de actividades buscan despertar vocaciones y fortalecer la conexión entre la educación y la cultura gastronómica arubeña.
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Voces que inspiran y enseñan desde la experiencia
El taller contó con intervenciones de figuras reconocidas del ámbito culinario. El chef ejecutivo Aldwin Donata fue uno de los más aclamados al compartir su historia de superación personal y su visión sobre la dedicación que exige la profesión. Con un estilo cercano, invitó a los estudiantes a mirar la gastronomía como un arte que requiere disciplina, creatividad y compromiso.
Por su parte, Lorraine Cooyman, agricultora y promotora de la sostenibilidad, abordó el tema “De la Granja a la Mesa”, resaltando la importancia de trabajar con productos locales y de fomentar la conexión entre productores y cocineros. Para muchos estudiantes, probar los microvegetales que llevó Cooyman fue una manera directa de entender la esencia de su mensaje: la calidad empieza en la tierra.
El taller también incluyó un espacio sensorial con Zaida Everon, sumiller de pan, quien presentó diferentes tipos de masas y explicó como el pan puede transformar la experiencia gastronómica al acompañar platos tradicionales de Aruba. Los jóvenes pudieron tocar, oler y saborear el famoso pan de masa madre mientras descubrían la importancia de los detalles en una mesa bien servida.
Finalmente, la sumiller de vinos Jessika Theysen ofreció una lección practica sobre el maridaje entre vinos y comidas, subrayando que servir no es solo una acción técnica, sino una forma de generar emociones.
El cierre estuvo a cargo del chef ejecutivo Jean Claude Werleman, quien realizó una demostración en vivo de un postre artesanal. Su intervención combinó precisión, creatividad y espectáculo, cautivando a los estudiantes que participaron activamente respondiendo preguntas y degustando el resultado final.
Desde la A.T.A. se destacó que este tipo de actividades buscan fortalecer el vínculo entre la gastronomía y la educación, apostando por un futuro donde el talento joven encuentre su espacio en la industria culinaria local.






