Maduro dice que tiene 5.000 misiles antiaéreos portátiles ante amenazas de EEUU

Venezuela alerta sobre su poder antiaéreo con 5.000 misiles Igla‑S tras el despliegue militar estadounidense en el Caribe y amenazas externas.

por | Oct 23, 2025

Venezuela ha emitido una advertencia pública sobre sus capacidades antiaéreas en un contexto de tensiones militares y navales en la región. El presidente Nicolás Maduro declaró que el país dispone de 5.000 misiles Igla‑S desplegados en puestos clave de defensa, como respuesta a lo que considera una amenaza exterior. Estas afirmaciones surgen luego del despliegue de una flotilla estadounidense en el Caribe y de maniobras que Caracas califica de hostiles. La mención de los Igla‑S subraya la intención de disuasión ante operaciones que el gobierno interpreta como presión política.

El Igla‑S es un sistema portátil de defensa antiaérea de fabricación rusa, destinado a neutralizar aeronaves, helicópteros y drones a baja altitud. Este misil es desechable, lo que significa que no se recarga tras su lanzamiento, y ya fue empleado en ejercicios militares ordenados como respuesta defensiva. Maduro destacó además que la Fuerza Armada cuenta con simuladores de entrenamiento que elevan la puntería y la preparación de los operadores. Con ello, busca garantizar la rapidez en la reacción ante eventuales amenazas.

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Preparativos y riesgos regionales

Estados Unidos justificó su despliegue inicial como una operación contra lanchas que define como “narcoterroristas” procedentes de Venezuela, a partir del 2 de septiembre. Desde Caracas, esas acciones se perciben como parte de un patrón de asedio y una campaña de presión con fines políticos. La administración venezolana ha definido la situación como una amenaza militar que pone en riesgo la estabilidad nacional y ha reiterado su postura de defensa ante cualquier intento de desestabilización.

En paralelo, responsables estadounidenses anunciaron medidas adicionales para atacar a narcotraficantes por tierra, con advertencias de operaciones contundentes. La suma de movimientos navales, anuncios públicos y ejercicios militares ha generado inquietud en la región por posibles escaladas. En este escenario, la retórica oficial venezolana se centra en la disuasión mediante la presencia de sistemas antiaéreos y en la preparación operativa de sus fuerzas.

La discusión sobre la presencia de Igla‑S y la respuesta militar proyectada refleja una fase de alta tensión donde la comunicación pública suma a la percepción de riesgo. El debate público ahora se enfoca en la posibilidad de escalada militar, en la protección de la soberanía y en las implicaciones para la seguridad regional. La comunidad internacional seguirá monitoreando la situación mientras espera reacciones y más detalles sobre las operaciones en curso.


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