Con vientos sostenidos de 280 kilómetros por hora, el huracán Melissa amenaza con dejar una huella de destrucción sin precedentes en el Caribe. El fenómeno natural, que ya alcanzó la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, se aproxima peligrosamente a las costas de Jamaica, donde se espera que toque tierra en las próximas horas. La isla se encuentra en alerta máxima, mientras el gobierno y organismos internacionales coordinan medidas para mitigar los efectos de una tormenta que, según el primer ministro Andrew Holness, podría causar una “destrucción masiva” sin precedentes en la nación.
El mandatario jamaicano advirtió que ninguna infraestructura del país está preparada para soportar el embate de un fenómeno de tal magnitud. “He dicho antes que no creo que haya estructura en esta región capaz de resistir un huracán de categoría 5”, afirmó Holness en entrevista con CNN. Según explicó, el ojo del huracán se desplaza lentamente hacia el norte, lo que aumenta el riesgo de impacto directo en el extremo occidental de la isla. Las autoridades locales han emitido órdenes de evacuación, aunque miles de residentes optaron por permanecer en sus hogares ante la incertidumbre de encontrar refugios seguros.
Un huracán de movimiento lento y consecuencias devastadoras
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) advirtió que los efectos de Melissa podrían ser comparables a los de María (2017) o Katrina (2005), debido a su intensidad y lentitud. Avanza a menos de 5 km/h, lo que prolongará su paso por cada zona afectada. Este desplazamiento tan pausado aumenta la posibilidad de inundaciones catastróficas, deslizamientos de tierra y marejadas ciclónicas que podrían borrar comunidades enteras. Hasta el momento, el huracán ya ha dejado siete personas muertas tres en Haití, una en República Dominicana, y ahora 3 en Jamaica sin siquiera haber pisado tierra este fenómeno natural, además de un adolescente desaparecido.
“Es muy triste anunciar que, aunque el huracán aún no ha llegado, hemos tenido tres muertes relacionadas con los preparativos para la tormenta. Una en Hannover, otra en Saint Catherine y la otra en Saint Elizabeth”, lamentó en una rueda de prensa el ministro jamaicano de Salud, Christopher Tufton.
El pronóstico meteorológico anticipa más de un metro de lluvia en algunas zonas de Jamaica, Haití y República Dominicana, lo que podría generar aludes y crecidas repentinas. Ante este panorama, los organismos de emergencia mantienen sus esfuerzos para proteger a la población y reducir el impacto de un fenómeno que podría convertirse en uno de los más devastadores en la historia reciente del Caribe.
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Ayuda internacional y respuesta humanitaria
Mientras el país se prepara para lo peor, varias organizaciones internacionales han activado sus operativos de emergencia. En el sur de Florida, la ONG Global Empowerment Mission (GEM) coordina el envío de 22 toneladas de suministros, entre alimentos, agua y artículos de primera necesidad, con destino a Kingston. “Tenemos un equipo operativo en Jamaica que permanecerá durante el paso del huracán y saldrá a evaluar los daños tan pronto como sea seguro”, explicó Santiago Neira, responsable de proyectos comunitarios de GEM.
Los gobiernos de la región también han manifestado su solidaridad con Jamaica, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el avance del fenómeno. La temporada de huracanes del Atlántico, que se extiende de junio a noviembre, registra con Melissa su decimotercera tormenta nombrada, y los meteorólogos advierten que podrían formarse más sistemas en las próximas semanas debido a las condiciones cálidas del océano.
Con el país entero en vilo, los jamaicanos aguardan la llegada de Melissa, aferrados a la esperanza de resistir un golpe que amenaza con alterar la vida en la isla. En palabras del primer ministro Holness, “no se trata solo de infraestructura, sino de vidas humanas”, una advertencia que resuena en cada rincón de una nación acostumbrada a enfrentar huracanes, pero nunca uno de esta magnitud.







