Ministro Dowers cierra definitivamente antigua comisaría de Wilhelminastraat

El ministro de Justicia, Arthur Dowers, lideró el cierre definitivo del edificio policial de Wilhelminastraat, que había sido invadido por adictos callejeros y presentaba graves riesgos de incendio.

por | Oct 28, 2025

ORANJESTAD – El Ministro de Justicia, Dr. Arthur Dowers, encabezó el martes una visita al antiguo edificio de la policía en Wilhelminastraat, acompañado por un equipo del Cuerpo Policial, la Oficina de Inspectores Municipales y la Dirección de Inspección Pública (DIP). El objetivo fue evaluar el estado actual del inmueble tras ser invadido por adictos callejeros, situación que había generado múltiples riesgos para la comunidad. El edificio, históricamente un centro de justicia, se encontraba en grave deterioro y ya no era apto para labores administrativas normales.

Durante años, se registraron problemas graves de moho en la estructura principal, lo que motivó el traslado de varios departamentos del KPA al edificio del DIMAS, justo al otro lado de la calle. El traslado al nuevo edificio del KPA Oranjestad, ubicado cerca de la rotonda de Paardenbaaistraat, está programado para 2023, marcando el inicio de una nueva etapa en la gestión policial.

Mientras tanto, la antigua comisaría quedó prácticamente abandonada, convirtiéndose en un punto recurrente de presencia de adictos, quienes incluso han provocado incendios que requirieron intervención del Cuerpo de Bomberos. Esta situación representaba un peligro grave para las edificaciones circundantes, así como para la seguridad de los vecinos.

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Medidas para proteger la comunidad y prevenir riesgos

Frente a esta situación, el Ministro Dowers tomó la decisión de cerrar herméticamente el edificio. Se planea realizar trabajos de limpieza exhaustiva y sellar todas las entradas posibles con cemento y bloques, evitando que los adictos callejeros puedan ingresar nuevamente. La medida busca aliviar a la comunidad, mientras se coordinan esfuerzos con otras agencias para implementar soluciones más estructurales a largo plazo.

El problema de los adictos callejeros sigue siendo un desafío complejo, que requiere atención constante y cooperación interinstitucional. Dowers destacó que la solución definitiva no es inmediata, sino que implica un compromiso conjunto entre ministerios, policía, bomberos y entidades sociales. La intervención en Wilhelminastraat marca un paso concreto en la protección de los vecinos, la preservación del patrimonio público y la mitigación de riesgos asociados con la ocupación irregular del edificio.


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