El tifón Kalmaegi tocó tierra este jueves en el centro de Vietnam, una región que apenas comenzaba a recuperarse de las lluvias e inundaciones de la última semana. Las autoridades evacuaron preventivamente a miles de personas ante la llegada de uno de los ciclones más destructivos del año.
Con vientos sostenidos de 150 kilómetros por hora y ráfagas aún más intensas, Kalmaegi azotó con fuerza las provincias costeras. “El viento es tan fuerte que nada puede resistirlo”, relató Vu Van Hao, un residente de 48 años que observaba los daños en un hotel de la provincia de Gia Lai.
El fenómeno llegó a Vietnam luego de causar una devastadora tragedia en Filipinas, donde las inundaciones y deslizamientos de tierra dejaron más de 140 fallecidos y al menos 127 desaparecidos, según datos de organismos internacionales.
Más de 7.000 personas fueron evacuadas en Gia Lai antes de la llegada del tifón. Autoridades locales calificaron la situación como “una emergencia sin precedentes”, recordando que la zona ya había sufrido pérdidas humanas por lluvias récord recientes.
Entre quienes buscaron refugio había mujeres mayores, niños y familias completas. Tran Thi Nghia, de 56 años, dijo que abandonó su casa “por insistencia de las autoridades” porque no quería arriesgar su vida ante la magnitud de la tormenta.
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Kalmaegi, el tifón más letal del año
Según la base de datos de desastres EM-DAT, Kalmaegi es el tifón más mortífero de 2025. En Filipinas, las imágenes de la provincia de Cebú mostraron autos apilados, techos arrancados y barrios enteros cubiertos de lodo.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. declaró el “estado de calamidad nacional”. Una medida que permite liberar fondos de emergencia y controlar los precios de productos básicos mientras se despliega ayuda humanitaria.
Las lluvias registradas durante el paso del tifón fueron 1,5 veces superiores al promedio mensual en Cebú. El meteorólogo Benison Estareja advirtió que se trata de un fenómeno que ocurre “una vez cada 20 años” y cuya intensidad está relacionada con el cambio climático.
En Vietnam, decenas de escuelas y aeropuertos fueron cerrados, y varios vuelos desviados para evitar riesgos. Mientras tanto, los habitantes más cercanos al epicentro intentan resistir o huir con lo poco que pudieron cargar en motocicletas y pequeños vehículos.
“Solo temo las fuertes lluvias que pueden provocar grandes inundaciones”, comentó Thanh, un hombre de 53 años que decidió permanecer en su casa de hormigón mientras el tifón arrasaba con su entorno.






