El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva abrió este lunes la COP30 sobre cambio climático en Belém, en el corazón de la Amazonía, con un llamado contundente contra los negacionistas del clima. Por primera vez, Estados Unidos, segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, se ausenta del encuentro. Lula afirmó que “es el momento de infligir una nueva derrota a los negacionistas” y destacó que luchar contra el cambio climático es “mucho más barato” que financiar conflictos bélicos, en referencia a las guerras actuales, como la de Ucrania.
La cita congrega a líderes mundiales con la finalidad de salvar los esfuerzos globales frente al calentamiento, en un contexto marcado por la tensión geopolítica y el escepticismo climático. El francés Emmanuel Macron y otros mandatarios han defendido la ciencia frente a la ideología, mientras expertos, como Bill Hare de Climate Analytics, califican esta COP como una de las más difíciles, por la ausencia de Estados Unidos y el rechazo de Donald Trump, quien calificó el calentamiento de “la mayor estafa de la historia”.
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La Amazonía como epicentro y hoja de ruta climática
La plenaria inaugural tuvo un toque cultural: la ministra de Cultura, Margareth Menezes, junto a la cantante Fafá, interpretó la canción “Emorio”, de Gilberto Gil, celebrando la riqueza tropical y musical de Brasil. Lula insistió en que los visitantes comprendieran la situación real de los bosques, ríos y pueblos de la Amazonía, clave en la absorción de gases de efecto invernadero. Pese a la logística ajustada, la COP30 espera recibir a unas 50.000 personas, en medio de escasez de hoteles y aumento de precios.
En términos de acción, el jefe de la ONU para el clima, Simon Stiell, subrayó que “lamentarse no es una estrategia, necesitamos soluciones” y destacó la urgencia de financiar a países afectados por desastres naturales. Lula propuso una hoja de ruta para abandonar progresivamente los combustibles fósiles, tema que será discutido con los demás países participantes. Esta iniciativa busca reducir las emisiones de petróleo, gas y carbón, aunque enfrenta obstáculos por el resurgimiento del apoyo a la industria petrolera, especialmente desde la llegada de Trump.
Desde 1995, la Convención de la ONU sobre Cambio Climático ha buscado fortalecer la cooperación global, culminando en el Acuerdo de París de 2015, que intenta limitar el calentamiento a 1,5°C respecto de la era preindustrial. Sin embargo, António Guterres advierte que se superará próximamente este umbral, y Manjeet Dhakal, asesor de países menos desarrollados, asegura que 1,5°C no es solo un objetivo, sino una cuestión de supervivencia






