La recta final de la COP30 en Belém quedó marcada por un nuevo sobresalto este jueves, cuando un incendio dentro del recinto oficial obligó a desalojar a miles de asistentes. El hecho paralizó temporalmente unas negociaciones climáticas consideradas cruciales, según confirmaron las autoridades. La presidencia brasileña informó más tarde que, tras una inspección completa, el complejo fue reabierto parcialmente. El área afectada, donde se ubican los pabellones nacionales, quedó acordonada para continuar las evaluaciones.
El fuego se originó en una zona de acceso restringido y generó una densa nube de humo que recorrió los pasillos del Parque da Cidade. Testigos describieron escenas de confusión inicial mientras equipos de seguridad de Brasil y de la ONU intentaban contener las llamas. Varios participantes señalaron que no se escuchó ninguna alarma, lo que incrementó la tensión entre los delegados. Una veintena de personas fue atendida por intoxicación por humo, y algunos asistentes presentaron episodios de estrés debido al caos generado por la rápida propagación del humo.
La evacuación se produjo en un contexto ya marcado por incidentes previos en la infraestructura temporal de la cumbre. En días anteriores, delegados denunciaron fallas eléctricas y filtraciones de agua tras intensas lluvias amazónicas. Algunos participantes comentaron que las dificultades logísticas de las últimas jornadas anticipaban que un evento de este tipo pudiera ocurrir. Autoridades informaron que, por ahora, no se han determinado las causas del incendio, aunque mencionaron la posibilidad de un cortocircuito, entre otras hipótesis bajo análisis.
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Repercusiones en las negociaciones
El incidente coincidió con una fase decisiva de conversaciones entre ministros de casi 200 países, quienes trabajan contrarreloj para cerrar los acuerdos antes del plazo oficial. Delegaciones expresaron preocupación porque el fuego podría retrasar decisiones clave, entre ellas la discusión sobre una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles. Según diversas fuentes, esta propuesta enfrenta resistencia de países como China, India, Arabia Saudita, Nigeria y Rusia, lo que mantiene el ambiente de incertidumbre.
Otro punto crítico es el financiamiento para la adaptación climática, cuyo monto debería triplicarse hasta alcanzar unos 120.000 millones de dólares. Voces dentro de la conferencia señalaron que las últimas propuestas de la presidencia brasileña generaron inquietud entre varios grupos de negociación. Aún así, tanto el gobierno anfitrión como la ONU llamaron a los delegados a volver a la mesa con “determinación y solidaridad”.
El incendio ocurrió mientras sectores indígenas mantenían un rol activo en la cumbre. En días recientes, manifestantes lograron presionar ajustes en el esquema de seguridad del evento y expresar reclamos ante autoridades brasileñas. Este contexto, unido a los problemas operativos, provocó cuestionamientos sobre la gestión logística de la conferencia. Sin embargo, la presidencia insistió en que la reapertura del recinto permitirá retomar la agenda según lo previsto.






