Un tiroteo ocurrido muy cerca a la Casa Blanca dejó en estado crítico a dos miembros de la Guardia Nacional, en un hecho que volvió a encender las alertas sobre seguridad y política migratoria en Estados Unidos durante la tarde del pasado miércoles. Las autoridades confirmaron que el sospechoso es un ciudadano afgano evacuado en 2021, quien también resultó herido durante su detención.
Según información preliminar, el ataque ocurrió en una zona de oficinas cercana al corazón institucional de Washington, donde desde agosto permanecen desplegados cientos de efectivos de la Guardia Nacional bajo orden del presidente Donald Trump. Una medida que ha generado polémica y cuestionamientos desde sectores demócratas en el Congreso.
Reacciones inmediatas del gobierno federal
El presidente Trump calificó el hecho como un “acto de terrorismo” y aseguró que reforzará sus políticas contra la inmigración irregular. El mandatario afirmó que revisará caso por caso a los extranjeros provenientes de Afganistán que ingresaron al país después de la retirada militar. El vicepresidente J. D. Vance también cuestionó la recepción de afganos, recordando sus críticas de 2021 a la operación de evacuación impulsada por Joe Biden, la cual permitió el ingreso de miles de personas que habían colaborado con Estados Unidos durante el conflicto armado.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que el sospechoso fue admitido en septiembre de 2021. Los medios estadounidenses lo identificaron como Rahmanullah Lakanwal, un hombre de 29 años que habría trabajado previamente con fuerzas estadounidenses antes de su salida de Afganistán. Tras el ataque, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración suspendió temporalmente todas las solicitudes asociadas a ciudadanos afganos, mientras se revisan los protocolos de admisión.
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Investigación en marcha y aumento del despliegue militar
Las autoridades locales informaron que el atacante actuó solo. El jefe adjunto de la Policía de Washington indicó que el hombre emboscó a los guardias, doblando una esquina antes de abrir fuego contra ellos. Otros miembros de la Guardia Nacional lograron someterlo y detenerlo. El presunto autor permanece hospitalizado bajo custodia.
Se trata del incidente más grave registrado desde el despliegue ordenado por Trump, quien ha defendido el uso de la Guardia Nacional como estrategia contra el crimen y la inmigración ilegal en ciudades gobernadas por demócratas, un enfoque que ha generado disputas legales. Tras el tiroteo, el secretario de Defensa Pete Hegseth anunció el envío de 500 soldados adicionales a Washington, elevando la presencia total a 2.500 uniformados. La medida ocurre días después de que un juez federal declarara ilegal el despliegue de tropas en la capital.
El hecho mantiene en alerta a las autoridades federales y locales. El estado de los dos guardias heridos continúa siendo crítico, y se espera más información.






