Cada 5 de diciembre el mundo conmemora el Día Mundial del Suelo. Bajo el lema “Suelo sano para ciudades sanas”, esta fecha vuelve a poner sobre la mesa la importancia de un recurso que sostiene la vida humana sin ser visible. La FAO lidera esta conmemoración desde 2014, centrando cada año el debate en un desafío climático que afecta directamente la calidad del suelo.
Aunque suele pasar desapercibido, el suelo sostiene el 95% de los alimentos que consumimos y actúa como un filtro natural que regula el agua, captura carbono y mantiene la biodiversidad. Sin embargo, su deterioro avanza más rápido de lo que puede regenerarse: erosión, contaminación, sobreexplotación agrícola y urbanización descontrolada son algunas de las presiones que lo tienen al borde de un punto crítico.
Expertos explican que formar apenas dos o tres centímetros de suelo fértil puede tardar entre 1.000 y 2.000 años, mientras que destruir esa capa puede tomar semanas. Hoy, cerca de un tercio de los suelos del planeta ya están degradados, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria global y acelera los efectos del cambio climático.
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La importancia del suelo en la vida urbana
En Aruba, la Directie Natuur en Milieu (DNM) se sumó al llamado global destacando la relevancia del suelo para una isla pequeña, urbanizada y en constante crecimiento. La entidad recuerda que el suelo urbano cumple funciones vitales para el funcionamiento de los ecosistemas.
La DNM resalta que el suelo urbano es una infraestructura oculta que influye directamente en la calidad de vida:
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Ciudades más frescas y resistentes: Los suelos con vegetación reducen el calor y absorben hasta 10 milímetros de lluvia, disminuyendo inundaciones.
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Biodiversidad urbana: Cerca del 59% de las especies vive en el suelo, lo que permite el ciclo de nutrientes, la filtración del agua y la polinización.
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Salud pública: La contaminación del suelo urbano puede aumentar riesgos para la salud. Identificar y restaurar zonas degradadas ayuda a prevenir enfermedades.
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Gestión de residuos: En el centro de Aruba, gran parte de la basura es orgánica y puede transformarse en compost, devolviendo nutrientes al suelo y apoyando la agricultura urbana.
Para la isla, proteger el suelo es una necesidad estratégica. La expansión urbana sigue reduciendo áreas fértiles, por lo que la planificación territorial y la restauración del suelo serán claves para garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia climática.
La conmemoración llama a gobiernos y ciudadanía a replantear la planificación urbana desde el suelo para impulsar ciudades más verdes, resilientes y saludables.






