Aruba comenzó esta semana los preparativos para celebrar el cuadragésimo aniversario de Casita di Luz, una tradición de San Nicolas que cada diciembre transforma la zona en un punto de encuentro festivo. La comunidad ha visto cómo esta iniciativa, nacida hace más de tres décadas como un modesto proyecto vecinal, evolucionó hasta convertirse en un espectáculo reconocido por sus estructuras iluminadas y miles de luces decorativas. La organización ya mueve a residentes y visitantes. Este año el recorrido permanece abierto para quienes deseen disfrutarlo.
La historia de Casita di Luz ha crecido con la participación ciudadana. El proyecto, inicialmente formado por cajas decoradas y luces colocadas en los árboles, se fortaleció gracias al aporte continuo de voluntarios. Cada temporada incluye nuevas piezas creativas que amplían el atractivo del lugar. esta tradición se ha convertido en un reflejo del compromiso comunitario que caracteriza a la zona. La iluminación ha pasado de ser artesanal a convertirse en un montaje estructurado que atrae cada año a miles de personas. La edición de este año mantiene esa evolución visible en cada rincón del recorrido.
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Un recorrido que mezcla música, historia y espíritu comunitario
La experiencia no se limita al despliegue visual. La zona también se llena de música interpretada por grupos de Gaita arubeña, quienes animan a las familias que visitan el lugar. Los asistentes suelen detenerse para cantar y bailar en las calles, lo que convierte el recorrido en un espacio vivo. El ambiente festivo es considerado por muchos como uno de los elementos que más fortalecen la identidad cultural de San Nicolas. La presencia de turistas ha aumentado con el paso de los años. La mezcla de luces y música se ha vuelto el sello característico de la celebración y un punto de reunión para amigos y visitantes.
Casita di Luz abre desde este sábado 6 diciembre sus puertas para ofrecer visitas diurnas y tours nocturnos en autobús. Estas rutas guiadas permiten observar cada detalle del montaje con comodidad. Para quienes prefieren recorrerlo por su cuenta, la zona ofrece espacios seguros y señalizados. La experiencia mantiene un ambiente cálido y familiar que representa el espíritu navideño de Aruba. Los organizadores aseguran que la tradición sigue creciendo sin perder su esencia comunitaria.
La celebración reafirma su importancia como símbolo de creatividad y unión local. Casita di Luz continúa consolidándose como uno de los tesoros navideños más emblemáticos de Aruba. El aniversario número cuarenta proyecta una participación masiva y un despliegue artístico diseñado para honrar la historia del proyecto. La comunidad espera que esta edición sea una de las más recordadas. La tradición se mantiene viva gracias al aporte generoso de quienes han acompañado su evolución.






