La participación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la gala del sorteo del Mundial 2026 dejó una estela de mensajes contradictorios sobre Colombia. Mientras celebraba el evento deportivo, el mandatario expresó entusiasmo y cercanía hacia el país latinoamericano. Sin embargo semanas antes había protagonizado duras críticas relacionadas con el narcotráfico y con el presidente colombiano. Esta dualidad volvió a exponer la compleja relación bilateral en un momento de gran visibilidad internacional.
Durante la ceremonia, Trump habló con tono distendido sobre la organización del Mundial. Destacó el récord histórico en venta de boletas, subrayando que el torneo se volvió más grande de lo previsto. El mandatario afirmó que Estados Unidos facilitará los procesos de visado, asegurando que los asistentes tendrán trámites sencillos y rápidos. El ambiente era claramente festivo. Trump incluso envió un saludo directo a Colombia y afirmó: “Me encanta Colombia, Amo a Colombia”, manteniendo una postura amigable hacia el público latinoamericano.
También hubo espacio para anécdotas deportivas. Trump comentó que había jugado fútbol en su juventud y que disfrutaba del deporte. Aunque lo dijo en tono humorístico, aseguró que estaba “un poco por debajo” de figuras como Messi o Ronaldo. Sus declaraciones buscaban conectar con la audiencia latinoamericana, enfatizando el entusiasmo por el torneo y el nivel futbolístico de la región.
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Las declaraciones críticas previas
El tono amable contrastó radicalmente con lo dicho por el presidente estadounidense durante octubre de 2025. Trump había calificado a Colombia como una “máquina de fabricar drogas”, cuestionando duramente la gestión del mandatario colombiano. Declaró que el país estaba dominado por economías ilícitas y aseguró que la cooperación financiera estaba en riesgo. En ese momento afirmó que suspendería recursos destinados a Colombia, alegando que no existían resultados reales en la lucha contra el narcotráfico.
Las críticas se hicieron aún más fuertes semanas después. En noviembre de 2025, Trump sostuvo que “Colombia es un antro de drogas”, insistiendo en que los cárteles controlan amplios sectores de la región. Aseguró que la producción de cocaína estaba en niveles inéditos, acusando al presidente colombiano de mala gestión y calificándolo como un “matón”. Sus declaraciones reflejaron una posición más agresiva en materia de seguridad y política exterior.
Este contraste entre elogios y descalificaciones evidencia una narrativa ambivalente. Trump puede pasar de celebrar al país en un escenario global, a responsabilizarlo del narcotráfico internacional. La dualidad de sus mensajes muestra tensiones latentes en el vínculo entre ambas naciones y resalta cómo el discurso político puede oscilar según el momento. Para ambos gobiernos, las palabras del mandatario estadounidense siguen siendo un factor determinante en la percepción pública.






