Este miércoles, el gobierno de Estados Unidos ejecutó la incautación de un gran petrolero frente a las costas de Venezuela, acción que Caracas calificó como un “robo descarado” y un acto de piratería internacional. La operación fue anunciada por el presidente Donald Trump en un evento en la Casa Blanca, donde destacó que se trata del “más grande jamás incautado”.
Venezuela e Irán utilizaron durante años el buque cisterna para transportar crudo, a pesar de las sanciones internacionales, según informó la fiscal general estadounidense, Pam Bondi. La incautación incluyó un despliegue militar que involucró helicópteros y personal de fuerzas especiales abordando el buque en alta mar, todo registrado en video difundido por autoridades estadounidenses. Trump, impulsor de una fuerte campaña contra el gobierno de Nicolás Maduro, añadió: “asumo que nos quedaremos con el petróleo“.
Por su parte, la cancillería venezolana repudió la acción, calificándola de “acto de piratería” y exigió el cese del intervencionismo estadounidense en el país y en América Latina. Maduro, mientras tanto, realizaba un acto público en Caracas y criticó la medida durante su intervención ante partidarios. En declaraciones recientes, Trump afirmó que los días de Maduro están contados y resaltó la importancia del crudo como principal recurso de Venezuela, sometido actualmente a embargo que obliga al país a colocar su producción en el mercado negro a precios inferiores.
La operación estadounidense se enmarca en una campaña militar más amplia que busca destruir embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, con despliegue naval sin precedentes. Hasta ahora, esta estrategia ha registrado cien ataques y al menos 87 muertos.
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Una tensión que toca a Colombia
La tensión se extiende también a Colombia. Trump advirtió al presidente Gustavo Petro que “va a meterse en grandes problemas si no espabila“, criticando la producción de drogas en el país. Petro respondió durante un consejo de ministros televisado, calificando las declaraciones del republicano como “desinformación terrible” y rechazó la presión sobre un presidente elegido democráticamente.
El contexto coincide con la reciente entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, cuya hija recogió el galardón en Oslo debido a que la dirigente opositora aún permanecía en la clandestinidad en Venezuela. Trump señaló que no desea detener a Machado, mientras la situación en la región continúa generando fuertes tensiones diplomáticas.






