Un altercado físico entre legisladoras del Congreso capitalino sorprendió este lunes a la ciudadanía. La disputa ocurrió durante un debate televisado en vivo y tuvo lugar en la tribuna principal del recinto parlamentario, donde las cámaras captaron el momento exacto de la confrontación. Cinco diputadas, pertenecientes a los partidos PAN y Morena, protagonizaron empujones, codazos y jalones de cabello mientras intentaban disputar el control de la tribuna, generando alarma y desconcierto entre los presentes.
El conflicto se originó cuando legisladoras del PAN ocuparon la tribuna para protestar por el supuesto incumplimiento de acuerdos relacionados con la reforma del órgano local de transparencia. Las morenistas intentaron retirar a las opositoras de manera física, según mostraban las imágenes difundidas por medios locales. Durante la trifulca, algunos congresistas trataron de separar a las participantes, mientras otros grababan la escena con sus teléfonos entre risas, sorpresa y comentarios de indignación.
Andrés Atayde, coordinador de los legisladores del PAN, aseguró que la ocupación de la tribuna se realizó de manera pacífica y que la violencia surgió por la acción del grupo mayoritario y sus aliados. Por su parte, la diputada Daniela Álvarez, protagonista de la confrontación, calificó los hechos como “vulgares y agresivos”, lamentando que sean representativos del grupo gobernante en la capital.
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Debate suspendido y repercusiones políticas
Tras el incidente, las legisladoras del PAN abandonaron la sesión y Morena reanudó el debate sin la presencia del partido opositor, según reportes en redes sociales del Congreso. Paulo García, vocero parlamentario de Morena, expresó que la oposición recurre a la violencia ante la falta de argumentos, cuestionando la seriedad de sus actuaciones.
El hecho ha generado debate en medios y redes sociales, donde ciudadanos expresaron sorpresa por la violencia física entre legisladoras y cuestionaron la capacidad de los congresistas para resolver disputas mediante diálogo y consenso, en lugar de confrontaciones. Las imágenes del altercado se viralizaron rápidamente y han desatado críticas sobre la cultura política en la Ciudad de México, así como sobre la efectividad de las instituciones en garantizar debates ordenados y respetuosos.
La situación deja en evidencia los niveles de tensión política y polarización entre los partidos locales, y plantea la necesidad de evaluar protocolos de seguridad y medidas disciplinarias en el recinto parlamentario para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse.






