El Vaticano fue escenario este lunes de una audiencia privada entre el Papa León XIV y la líder opositora venezolana, María Corina Machado. El encuentro tomó por sorpresa a muchos, pues no figuraba en la agenda oficial del Pontífice. Machado solicitó al Papa interceder por la liberación de más de mil presos políticos y acelerar la transición democrática en Venezuela, según comunicó en redes sociales tras la reunión. Durante el encuentro, la dirigente expresó la fuerza y determinación del pueblo venezolano, insistiendo en la necesidad de protección para quienes permanecen desaparecidos o secuestrados.
Según la propia Machado, la audiencia fue una oportunidad para agradecer el seguimiento del Vaticano sobre la situación del país y transmitir la esperanza de quienes sufren la violencia y la represión. El encuentro confirma la relevancia histórica del Vaticano como mediador en la crisis venezolana, un rol que ha mantenido discreto pero constante, especialmente durante los últimos años de Nicolás Maduro y las tensiones con la oposición. La reunión también marca la primera aparición pública de Machado desde la captura del presidente venezolano por tropas estadounidenses el 3 de enero.
Previo a su viaje a Estados Unidos, donde se reunirá con Donald Trump, Machado refuerza su presencia diplomática y política en un momento crítico, tras quedar excluida inicialmente de los planes estadounidenses para la crisis venezolana. Desde la elección de Francisco en 2013, la Santa Sede ha mantenido un papel constante en el país, acompañando la transición tras la muerte de Hugo Chávez y la asunción de Maduro a la presidencia. El Vaticano, con figuras como el cardenal Pietro Parolin y el cardenal Porras, ha actuado como interlocutor discreto ante Washington y Moscú para gestionar soluciones sin derramamiento de sangre.
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Diplomacia y mediación en tiempos de crisis
Documentos recientes revelan que Parolin mantuvo contactos con la Casa Blanca durante la Navidad, buscando ofrecer una salida negociada para Maduro, incluso considerando el exilio en Rusia. El Vaticano nunca desmintió estos contactos, limitándose a señalar que los detalles filtrados no reflejaban el contenido exacto de las conversaciones. Dos días después de la captura de Maduro, Parolin y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio conversaron sobre desafíos humanitarios urgentes y cooperación bilateral, destacando la protección de los derechos humanos y la estabilidad regional.
Por su parte, el Papa León XIV ha manifestado críticas a la postura estadounidense sobre Venezuela, insistiendo en la necesidad de diálogo y presión no violenta, enfatizando que quien sufre en estos conflictos es el pueblo, no las autoridades. Esta postura coincide con los mensajes de diplomáticos del Vaticano y figuras como Robert Prevost, quienes subrayan la importancia del multilateralismo y el respeto a la soberanía, promoviendo un camino de paz y protección para la ciudadanía venezolana.






