El debate sobre el futuro económico de San Nicolás volvió al centro de la agenda pública, mientras líderes políticos analizaron el destino de la refinería. La zona industrial permanece deteriorada tras años de inactividad, generando preocupación ciudadana sobre empleo, inversión y oportunidades reales para la comunidad, que espera decisiones responsables inmediatas.
Durante una reunión abierta en el Parlamento, la facción AVP dialogó con el ministro de Energía, Arthur Dowers, para revisar avances petroleros regionales. El encuentro se enfocó en oportunidades concretas para Aruba, evaluando escenarios económicos internacionales, cambios geopolíticos recientes y la posibilidad de atraer operadores interesados en utilizar la infraestructura disponible.
Los representantes explicaron que una visita técnica a la refinería evidenció daños acumulados, estructuras obsoletas y áreas inutilizables, lo que obliga a actuar con urgencia. Reactivar uno de los tanques costaría cerca de 18 millones de dólares, inversión que requeriría socios estratégicos y garantías operativas antes de cualquier reapertura parcial.
Asimismo, se mencionó que parte del complejo deberá desmantelarse por razones ambientales y de seguridad, medida que también podría liberar espacios productivos. La limpieza del terreno permitiría nuevos proyectos económicos, distintos al modelo petrolero tradicional, adaptados a la realidad actual de Aruba y a sus limitaciones logísticas.
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Decisiones urgentes definirán empleo y desarrollo local
En las discusiones, el turismo fue señalado como pilar indispensable para cualquier transformación de San Nicolás, evitando repetir errores de dependencia exclusiva industrial. Cualquier plan futuro deberá equilibrar sostenibilidad, inversión privada y beneficios comunitarios, garantizando empleos estables y una imagen positiva para visitantes nacionales e internacionales.
La facción planteó dos rutas claras: continuar el desmantelamiento de lo irrecuperable y remediar el área completa, mientras se estudian alternativas productivas viables. También se buscarán operadores para los tanques y mejoras portuarias, permitiendo que embarcaciones vuelvan a utilizar los arrecifes y reactiven la actividad marítima.
Finalmente, los voceros insistieron en que el futuro de San Nicolás depende de decisiones que se tomen ahora, no de promesas aplazadas. Mantener supervisión política constante y diálogo técnico será clave, porque cada retraso prolonga la incertidumbre económica de trabajadores, familias y pequeños negocios locales.






