Donald Trump lanzó una advertencia directa a Irán y aseguró que el tiempo para negociar su programa nuclear se está agotando rápidamente, elevando la presión internacional. El mensaje fue difundido en su red Truth Social, donde insistió en la necesidad de un acuerdo inmediato, mientras Washington mantiene presencia militar constante.
Un grupo aeronaval encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln permanece desplegado en Medio Oriente, en una señal clara de fuerza y disuasión estratégica. La Casa Blanca tampoco descartó nuevas acciones militares y recordó bombardeos previos contra instalaciones nucleares iraníes, aumentando la tensión diplomática con Teherán.
En paralelo, Irán enfrenta una ola de protestas internas iniciadas a finales de diciembre, con denuncias de represión severa y uso letal de la fuerza. La organización HRANA reportó al menos 6.221 muertos, en su mayoría manifestantes alcanzados por disparos, además de más de 42.000 personas detenidas.
Las cifras continúan bajo verificación debido a un bloqueo de internet que impide documentar plenamente lo ocurrido y dificulta el trabajo de periodistas.
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Washington presiona mientras crecen denuncias de represión
Trump reiteró que Irán debe sentarse pronto a negociar un acuerdo “justo y equitativo” que garantice explícitamente la inexistencia de armas nucleares. El mandatario advirtió que un nuevo ataque sería mucho peor que los anteriores, dejando abierta la puerta a operaciones más contundentes.
El Departamento de Seguridad Nacional informó la deportación de tres exmiembros de la Guardia Revolucionaria que habían ingresado ilegalmente a territorio estadounidense. Analistas señalan posibles golpes selectivos contra instalaciones militares o incluso contra el liderazgo político iraní, buscando debilitar al sistema surgido tras 1979.
Teherán respondió que no negociará bajo amenazas militares y su canciller sostuvo que la diplomacia forzada no puede producir resultados duraderos. Mientras tanto, Catar, Turquía y Arabia Saudita llamaron a reducir la escalada, promoviendo soluciones políticas que eviten un conflicto regional mayor.
También surgieron nuevas denuncias sobre hospitales vigilados y confesiones forzadas transmitidas por televisión estatal, además de ejecuciones por presunto espionaje. El cruce de advertencias y represalias mantiene a la región en alerta, con temores de un enfrentamiento abierto entre Washington y Teherán.






