Aruba se encuentra en medio de un intenso debate sobre la limitación o prohibición del acceso a redes sociales para menores de edad, tras la tendencia que han adoptado varios países. Una encuesta reciente realizada por nuestro medio a través de redes sociales evidenció que la población está dividida entre quienes consideran necesario regular el acceso con supervisión parental y quienes apoyan una prohibición directa.
Una parte significativa de los encuestados opina que no es necesario prohibir las redes sociales, sino que los menores deberían contar con acompañamiento de un adulto y medidas de seguridad efectivas. Según estas respuestas, los padres y tutores deben establecer límites claros en el tiempo de uso y los contenidos accesibles, asegurando que los niños puedan interactuar en línea de manera segura y responsable. Además, muchos consideraron que actividades extracurriculares y la educación en valores son esenciales para prevenir riesgos asociados con la exposición temprana a redes sociales.
Por otra parte, un grupo considerable de participantes expresó que sí sería conveniente establecer prohibiciones para ciertos rangos de edad, destacando la necesidad de proteger a los menores de la violencia, la adicción y el contenido sexualizado presente en algunas plataformas. Entre las medidas sugeridas se mencionó elevar la edad mínima de acceso a 15 o 16 años, siguiendo ejemplos internacionales, y establecer mecanismos de control que responsabilicen a las plataformas tecnológicas y a los adultos encargados de los menores.
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Supervisión parental frente a la regulación estatal
Los resultados muestran que la mayoría de la población enfatiza que la educación y los valores comienzan en el hogar, y que la supervisión de los padres es más efectiva que una prohibición total. La preocupación se centra en cómo la exposición temprana a redes sociales puede afectar la concentración en los estudios, la interacción social y el desarrollo emocional de los menores.
Además, se destacaron inquietudes sobre los contenidos violentos o inapropiados en juegos y plataformas digitales, que podrían impactar negativamente en los niños y adolescentes. Otro tema recurrente fue la disponibilidad de tiempo de los padres, quienes muchas veces deben trabajar y dejan a los menores bajo cuidado de terceros, lo que aumenta la vulnerabilidad de los niños frente al uso inadecuado de la tecnología.
En conclusión, la encuesta refleja un equilibrio delicado entre libertad tecnológica y protección infantil, con una sociedad que se debate entre la responsabilidad parental y la intervención estatal, buscando garantizar un entorno seguro y saludable para los menores en Aruba.






