La humanidad a segundos del “fin”: nueva advertencia científica

El Boletín de Científicos Atómicos adelanta el Doomsday Clock a su marca histórica más extrema: 85 segundos para la medianoche.

por | Feb 6, 2026

El Boletín de Científicos Atómicos actualizó el 27 de enero el llamado Doomsday Clock, dejando su registro en 85 segundos, el punto más cercano a la medianoche desde su creación en 1947 por científicos del Proyecto Manhattan. El panel de expertos que define el reloj simbólico anunció la medida este martes, señalando que una combinación de factores incrementa los riesgos existenciales para la humanidad, incluyendo tensiones nucleares, deterioro climático, guerras abiertas y una inteligencia artificial que avanza más rápido que cualquier regulación de seguridad global.

El denominado “Reloj del Apocalipsis” fue elaborado originalmente por destacados investigadores como Albert Einstein y Robert Oppenheimer, como un indicador simbólico del nivel de amenaza que enfrentan la civilización y el planeta debido a decisiones humanas. La nueva posición del reloj implica un salto desde los 89 segundos fijados en 2025 a 85 segundos en 2026, reduciendo así el margen disponible antes de una catástrofe global según el boletín.

El panel explicó que esta decisión responde a un contexto donde múltiples riesgos se acumulan y se potencian. En su declaración, los científicos enumeraron un escenario complejo en el que la incapacidad de los dirigentes para enfrentar desafíos críticos, armamentísticos, ecológicos y tecnológicos, se ve agravada por la caída de la cooperación internacional. En ese marco, el creciente nacionalismo y la confrontación global dificultan acuerdos básicos para el desarrollo sostenible de la humanidad.

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Riesgos combinados y amenazas globales

Entre los principales argumentos citados por el boletín para adelantar el reloj se encuentra el endurecimiento de la retórica nuclear en un mundo con potencias más agresivas, acompañado del debilitamiento de tratados de control de armas. Además, las guerras y tensiones geopolíticas, con foco en regiones como Ucrania y Oriente Medio, elevan el riesgo de errores de cálculo con consecuencias imprevisibles.

La crisis climática también fue mencionada como un factor que acelera los peligros globales. Según el presidente del boletín, Daniel Holz, los niveles de dióxido de carbono y del mar han alcanzado máximos históricos, mientras que eventos extremos como sequías, incendios e inundaciones, siguen intensificándose, dificultando la respuesta coordinada de países enteros.

Holz también hizo hincapié en el auge de la inteligencia artificial, describiéndola como una tecnología disruptiva que, en ausencia de regulación internacional eficaz, potencia la desinformación y complica aún más la gestión de riesgos globales. Por su parte, Alexandra Bell, directora del boletín, señaló que aunque ciertas políticas recientes han influido en el retroceso del reloj, la responsabilidad es global, destacando un fracaso flagrante en liderazgo mundial para abordar los retos principales, sin importar el contexto político nacional.

¿Debemos preocuparnos?

El mensaje no anuncia el “fin del mundo”. Es un llamado urgente a actuar. Los científicos buscan presionar a gobiernos y sociedades para reducir tensiones, fortalecer la diplomacia y acelerar soluciones ambientales.

El reloj es, ante todo, una señal de advertencia.


 

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