En Bogotá, el candidato opositor Abelardo de la Espriella presentó una propuesta de seguridad que promete golpear directamente a los carteles del narcotráfico en Colombia. El abogado de 47 años afirmó que en sus primeros noventa días ordenaría una ofensiva aérea respaldada por Estados Unidos e Israel para doblegarlos rápidamente.
Desde su sede de campaña detalló un plan de choque que incluye bombardeos selectivos y fumigaciones sobre zonas dominadas por guerrillas y estructuras criminales locales. El aspirante sostuvo que buscará recuperar el control territorial del Estado con apoyo internacional y uso de aviones de guerra estadounidenses cuando sea necesario según.
Se identifica como El Tigre y aseguró que la estrategia comenzaría de inmediato para desmantelar campamentos narcoterroristas mediante ataques coordinados con fuerzas aliadas externas permanentes. El discurso se produce en plena campaña electoral con el narcotráfico marcando la agenda y con sectores que exigen respuestas rápidas frente a la violencia.
La propuesta incluye fumigaciones aéreas como herramienta para debilitar cultivos ilegales y cortar finanzas de grupos armados que operan en zonas rurales apartadas del país.
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Ofensiva internacional y plan de choque
El candidato aseguró que contaría con cooperación tecnológica de Washington y Jerusalén para inteligencia satélites y capacitación militar especializada contra los carteles de cocaína activos. Explicó que los bombardeos buscarían impactar infraestructura criminal en selvas montañas y rutas clandestinas para evitar repliegues rápidos de las organizaciones ilegales que persisten allí.
También prometió coordinar con fuerzas nacionales operativos simultáneos para ocupar territorios recuperados e instalar presencia institucional permanente con servicios básicos y justicia seguridad y empleo. Sus declaraciones apuntan a contrastar con las políticas actuales y posicionarse como la opción más dura frente a los grupos ilegales durante la contienda electoral.
Analistas señalan que la estrategia requeriría acuerdos diplomáticos complejos y podría generar debate sobre soberanía derechos humanos y efectos ambientales en las regiones intervenidas militarmente. Sin embargo el aspirante insistió en que la prioridad es proteger a las comunidades y reducir el poder económico de los narcos mediante acciones contundentes.
Con esa promesa de mano dura el candidato busca movilizar a votantes preocupados por seguridad y convertir la ofensiva militar en eje central de campaña.






