En menos de siete días, cuatro casos de restos humanos abandonados en bolsas y maletas han sacudido a la capital del Valle del Cauca. Las autoridades investigan si hay una organización criminal detrás de los hechos, mientras la ciudad permanece sin comandante de Policía y la comunidad exige respuestas urgentes. Las autoridades encontraron una cabeza humana cerca del Centro Administrativo Municipal (CAM), en pleno centro de la ciudad, la semana pasada. Hasta ahora, no han identificado a la víctima, según informó el secretario de seguridad Javier Garcés.
El lunes 16 de febrero se registró el segundo caso, cuando restos humanos de dos personas aparecieron en una bolsa durante una limpieza rutinaria en la Estación de Bombeo de Aguas Residuales de Paso del Comercio. La situación activó alerta inmediata entre ciudadanos y autoridades locales, ante la repetición de un patrón violento.
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Posibles motivaciones y contexto criminal
Expertos consultados explican que estos hechos podrían estar relacionados con enfrentamientos entre bandas criminales que buscan controlar el microtráfico y el narcotráfico en la ciudad. Según la gobernadora del Valle, el 76% de los homicidios en Cali están vinculados a estas disputas criminales, lo que refleja un patrón creciente de violencia organizada.
Néstor Rosanía, periodista especializado en conflicto, aseguró que la violencia ejemplarizante es uno de los objetivos principales de estos desmembramientos, pues buscan marcar control territorial y enviar mensajes claros a rivales y miembros de sus propios grupos.
“Los cuerpos se colocan estratégicamente para indicar que este es nuestro territorio, o para advertir que cualquier traición dentro del grupo tendrá consecuencias inmediatas”, agregó el experto.
Un analista anónimo en seguridad indicó que las prácticas podrían estar relacionadas con casas de piques ilegales en Cali, donde se intensifican acciones para imponer dominio y disuadir a rivales. Estas acciones recuerdan tácticas históricas de decapitación y desmembramiento, pero con objetivos distintos a los usados durante la época paramilitar, pues ahora se prioriza la economía del esfuerzo y mensajes intimidatorios.
Con estos tres incidentes en menos de una semana, la ciudadanía permanece en alerta mientras las autoridades intensifican las investigaciones. En lo que va de 2026, Cali ya registra 128 homicidios, lo que evidencia la gravedad de la situación y la necesidad de acciones concretas para frenar la violencia.






