Militares ecuatorianos capturaron a nueve presuntos disidentes de las FARC en un operativo fronterizo con Colombia, buscando frenar actividades criminales y de narcotráfico. La acción se realizó en la provincia de Esmeraldas, limítrofe con el departamento colombiano de Nariño, tras identificar a miembros del Frente Oliver Sinisterra, grupo marginado del proceso de paz de 2016 y vinculado a secuestros y asesinatos. El Ejército de Ecuador informó que la captura incluyó la incautación de un arsenal de alto poder, compuesto por fusiles, armas largas y aproximadamente 3.000 proyectiles, fortaleciendo la seguridad en la zona fronteriza.
La operación se ejecutó luego de la detención de alias “Camilo”, presunto líder de la unidad, quien se dedicaba al narcotráfico y minería ilegal, según las autoridades locales.Este golpe forma parte de la estrategia de Ecuador para enfrentar a los grupos armados organizados que han intensificado su violencia desde 2024, incluyendo a disidencias de las FARC y del ELN, que operan en la región.
El gobierno busca consolidar la seguridad interna, reducir el tráfico de drogas y evitar que los crímenes transnacionales se extiendan desde Colombia hacia Ecuador, protegiendo a comunidades fronterizas y corredores estratégicos.
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Impacto y contexto de la operación
Según analistas, el Frente Oliver Sinisterra mantiene vínculos con carteles internacionales y se financia mediante el tráfico de drogas y actividades ilícitas en minería, afectando directamente la estabilidad de la región. Los nueve detenidos están ahora bajo custodia judicial, donde enfrentarán procesos penales por asociación ilícita, narcotráfico y otros delitos relacionados, mientras se realizan investigaciones sobre posibles cómplices dentro del país y la frontera.
El operativo en Esmeraldas refleja un esfuerzo coordinado entre las Fuerzas Armadas y cuerpos de inteligencia, buscando prevenir secuestros, homicidios y ataques en comunidades locales, como ocurrió con el equipo del diario El Comercio de Quito en 2018. Ecuador ha reiterado que seguirá combatiendo estas células para proteger la soberanía, mantener la estabilidad regional y evitar que los conflictos armados colombianos se trasladen a su territorio.
Las autoridades enfatizaron que este tipo de acciones son prioritarias para garantizar seguridad ciudadana, disuadir a los grupos criminales y reforzar la presencia del Estado en áreas históricamente vulnerables a la violencia.






