El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, informó el jueves que las autoridades cerraron temporalmente el Parque Nacional Natural Tayrona, reconocido destino turístico y patrimonio cultural, debido a amenazas y extorsiones de grupos paramilitares. El hecho ocurrió en la Sierra Nevada de Santa Marta, región ubicada sobre el mar Caribe, donde la belleza natural convive con conflictos armados.
Las comunidades indígenas locales también se han visto presionadas por estos grupos para interferir con la gestión del parque, generando tensiones que obligaron a tomar medidas inmediatas de seguridad. Según Sánchez, los paramilitares conocidos como Los Pancheca ejercen influencia sobre la población, convirtiéndose en un actor criminal silencioso en la zona.
La administración del parque, a cargo de Parques Naturales, explicó que las autoridades restringieron el acceso del público el martes tras inundaciones recientes y disputas con habitantes locales. Luis Martínez, director de la entidad, indicó que estas medidas se suman a la presencia de puntos de control ilegales dentro del parque, donde se cobraba a los turistas sin autorización.
Además, los guardaparques han recibido amenazas directas y violencia, lo que complicó la operación habitual de cuidado del área natural. Las autoridades sostienen que el cierre es temporal, aunque todavía no hay fecha exacta de reapertura, y Sánchez estimó que podría durar aproximadamente dos semanas.
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Tensiones entre comunidades y grupos armados
El Tayrona, situado en la Sierra Nevada de Santa Marta, es considerado uno de los ecosistemas más valiosos del país y alberga civilizaciones milenarias que mantienen tradiciones ancestrales. Sin embargo, el turismo en la zona se ha visto afectado por la presión paramilitar y los enfrentamientos con el Clan del Golfo, el cártel de narcotráfico más grande de Colombia, con quien el gobierno mantiene diálogo internacional en Catar. Defensores de derechos humanos advierten que la presencia de grupos armados genera un riesgo constante para visitantes y habitantes locales, transformando la región en un epicentro de violencia territorial.
El presidente Gustavo Petro ha intentado negociar la paz con las Autodefensas Conquistadora de la Sierra Nevada, en medio del peor pico de violencia que vive Colombia en una década. Las medidas de seguridad en el Tayrona buscan proteger tanto a los turistas como a los trabajadores y comunidades indígenas, mientras se mantiene la vigilancia de las fuerzas públicas para evitar que la situación escale.
Por ahora, las autoridades continúan evaluando los riesgos de reapertura, buscando un equilibrio entre la preservación del patrimonio natural y la seguridad de la población.






