La Casa Blanca anunció el pasado martes que no invitó a Colombia al ‘Escudo de las Américas’, una alianza que Estados Unidos y otros gobiernos latinoamericanos de derecha lideran para combatir el narcotráfico. Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, explicó que la decisión se debe a que aún no se percibe “el nivel de cooperación” necesario por parte del Gobierno colombiano.
La cumbre se llevó a cabo el pasado sábado en Florida, con la presencia de 12 presidentes de derecha, entre ellos Javier Milei, Nayib Bukele y Daniel Noboa, y tiene como objetivo coordinar esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado en la región.
El evento excluyó a mandatarios progresistas como Gustavo Petro de Colombia, Claudia Sheinbaum de México y Luiz Inácio Lula de Brasil, a pesar de que sus países enfrentan problemas significativos relacionados con el narcotráfico. Según Leavitt, se espera que la organización siga expandiendo su alcance y pueda invitar a más países en el futuro. La decisión ha generado debate sobre la efectividad y representatividad de la alianza en un contexto donde la cooperación regional es clave para enfrentar el tráfico de drogas.
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Cooperación y tensiones entre Washington y Bogotá
El presidente colombiano, Gustavo Petro, cuestionó la exclusión de su país y señaló que el 80% de la información que permitió incautaciones de cocaína en el mundo proviene de los servicios de inteligencia colombianos, quienes además mantienen alianzas con 75 países en Europa, Asia y América.
Petro calificó la alianza como integrada por países ‘pequeños, débiles y sin experiencia’ y destacó que Colombia ha cooperado de manera fundamental para enfrentar el narcotráfico a nivel internacional.
La relación entre Estados Unidos y Colombia se ha visto tensionada en el último año, incluyendo sanciones por supuestos vínculos con el narcotráfico y la eliminación de la certificación de Colombia como país cooperante en la lucha antidrogas, aunque en febrero ambos mandatarios sostuvieron una reunión cordial en la Casa Blanca para acercar posturas.
Por otro lado, Trump mantiene buena relación con Sheimbaun, pero cuestiona la negativa de México a permitir operaciones militares estadounidenses contra los carteles en su territorio.
A raíz de estas decisiones y tensiones, surge la interrogante: ¿La exclusión de Colombia refleja una falta real de cooperación o responde a intereses estratégicos y políticos en la región? La polémica continúa, mientras la lucha contra el narcotráfico sigue siendo un desafío compartido en América Latina.






