El pasado 19 de marzo, en horas de la mañana, Aruba participó en un simulacro de tsunami como parte del Caribbean Wave 2026, un ejercicio regional coordinado por la UNESCO, que busca preparar a las islas del Caribe ante emergencias naturales. Las autoridades, a través del Centro de Manejo de Crisis (CMO), llevan días informando sobre estas actividades y cuentan con un plan integral que incluye centros de asistencia, coordinación de crisis y monitoreo de personas en zonas estratégicas.
Sin embargo, lo que debía ser una prueba clave de preparación ante un posible tsunami terminó dejando en evidencia serias debilidades en la comunicación y respuesta ciudadana en Aruba.
Planificación clara, pero con retos visibles
En conversación con Noticia Impacto, Rino Hermans, director de CMO, contó al medio que la entidad se ha preparado constantemente para situaciones de crisis, y cuentan con un plan integral muy completo para brindar el apoyo necesario.
La estrategia abarca la apertura de hospitales, centros de asistencia y centros de coordinación, además de realizar monitoreos cada 40 minutos para asegurarse del avance de la situación. Todo esto busca crear un escenario realista, con un equipo para garantizar que Aruba pueda responder de manera organizada ante una emergencia real.
No obstante, más allá de la planificación, surge una pregunta clave: ¿Qué tan preparada está la comunidad?
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Durante el simulacro se detectaron algunos desafíos que evidencian la necesidad de fortalecer la comunicación con la comunidad. Muchos residentes afirmaron no haber escuchado información clara sobre el ejercicio, desconocimiento de los pasos a seguir en caso de emergencia y, en varios sectores de la isla.
En zonas como el área hotelera, el sonido de las sirenas fue claro y audible. Aun así, en otros sectores el sonido fue débil, o incluso inexistente.
Esta situación podría generar confusión en un escenario real, donde la rapidez en la reacción es determinante. Una alerta que no llega de forma efectiva a toda la población limita la capacidad de respuesta colectiva.
¿Sabe la población cómo actuar?
Aruba tiene un plan sólido y profesionales comprometidos, pero para que la preparación sea completa, toda la población debe conocer las rutas de evacuación, los puntos de asistencia y las señales de alerta.
Más allá del funcionamiento de los sistemas de alerta, el simulacro también plantea interrogantes sobre el nivel de información en la comunidad.
La prevención debe llegar a todos
La preparación ante desastres no depende únicamente de las autoridades, sino también del nivel de conocimiento de la ciudadanía.
La diferencia entre un ejercicio y una emergencia real puede estar en qué tan informada y preparada está la población.
En ese contexto, el reto para Aruba no solo es mantener protocolos organizados, sino garantizar que la información llegue de forma clara y efectiva a todos los sectores de la isla.







