Los próximos días serán decisivos en la guerra con Irán, según el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, tras visitar tropas estadounidenses en Oriente Medio. La evaluación surge en un contexto donde Estados Unidos ha intensificado operaciones para neutralizar misiles, drones y capacidades militares de Irán, mientras mantiene abiertas negociaciones diplomáticas activas. Hegseth advirtió que el adversario conoce las limitaciones de su capacidad militar y que las acciones estadounidenses buscan garantizar control estratégico sin revelar posibles despliegues terrestres.
Durante una rueda de prensa este martes, Hegseth confirmó que las últimas 24 horas registraron el menor número de ataques con drones y misiles por parte de Irán, mientras que Estados Unidos destruyó más de 11.000 objetivos estratégicos en el último mes. A su lado, el general Dan Caine destacó que las operaciones han debilitado la infraestructura de misiles balísticos, drones y las cadenas logísticas que sostienen estos programas militares.
Lea también: Un barco pesquero de Ecuador desapareció con 19 pasajeros
Avances militares y diplomáticos
El Pentágono enfatizó que las opciones de despliegue de tropas terrestres permanecen confidenciales, evitando advertir al adversario sobre posibles movimientos y preservando ventajas tácticas en el terreno. Hegseth señaló que la diplomacia sigue activa y podría incluso prevenir la necesidad de usar fuerzas adicionales, dependiendo del desarrollo de las negociaciones con Teherán.
Sobre su visita a las tropas, el jefe del Pentágono indicó que se mantuvo en secreto por seguridad operacional, sin revelar bases ni ubicaciones, asegurando la protección de los soldados estadounidenses en la región. El general Caine añadió que la Marina estadounidense sigue ejerciendo dominio sobre la capacidad naval de Irán, incluyendo control de sus activos, prevención de minado y neutralización de amenazas en aguas estratégicas.
La combinación de presión militar y diplomacia refleja la estrategia estadounidense: mantener control sobre los avances enemigos, destruir capacidades críticas y negociar desde una posición de fuerza mientras se preserva la seguridad del personal. Los próximos días definirán si la presión combinada logra reducir la agresividad iraní, con el mundo atento a la evolución del conflicto y las decisiones que marcarán su desarrollo inmediato.







