La policía venezolana reprimió este jueves una manifestación de trabajadores en Caracas cuando intentaban avanzar hacia el Palacio de Miraflores, en una jornada de protestas motivadas por exigencias de mejoras salariales en medio de una profunda crisis económica que afecta al país.Los cuerpos antimotines dispersaron la movilización con gases lacrimógenos, mientras los manifestantes reclamaban aumentos de sueldo y mejores condiciones laborales en un contexto de alta inflación y pérdida del poder adquisitivo que golpea a la población.
La protesta fue protagonizada por cerca de 2.000 trabajadores y sindicalistas, quienes salieron a las calles en rechazo a las recientes promesas de incremento salarial anunciadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez, al considerar que no representan mejoras reales en ingresos. La movilización ocurrió en Caracas, con el objetivo de llegar hasta la sede presidencial de Miraflores, como forma de presión política y social frente a la situación económica del país.
Durante la marcha, los manifestantes avanzaron por distintas avenidas de la capital gritando consignas como “¡Vamos hasta Miraflores!” y denunciando lo que consideran aumentos insuficientes y basados en bonos sin impacto real en prestaciones sociales. La tensión aumentó cuando los cuerpos de seguridad bloquearon el paso con escudos y equipos antimotines, impidiendo el avance de la movilización hacia el centro del poder ejecutivo.
La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, en un intento por contener la concentración que buscaba llegar al palacio presidencial. Según los reportes, la protesta se desarrolló en un contexto de fuerte presencia policial, lo que limitó el avance de los grupos sindicales que exigían una respuesta más contundente en materia salarial.
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Crisis económica y reclamos sociales
El salario mínimo en Venezuela se mantiene en niveles extremadamente bajos, mientras la inflación supera el 600%, lo que ha generado un fuerte deterioro del poder adquisitivo. Aunque el gobierno ha planteado incrementos y bonos complementarios, los trabajadores aseguran que estos mecanismos no cubren el costo real de la canasta básica, estimada en más de 600 dólares mensuales.
Uno de los manifestantes expresó que las medidas anunciadas representan “aumentos simbólicos” que no resuelven la crisis estructural del ingreso laboral. En este escenario, los sindicatos han intensificado sus llamados a movilización, reclamando cambios profundos en la política económica y laboral del país.
La actual administración interina de Delcy Rodríguez enfrenta fuertes presiones internas y externas, mientras impulsa reformas económicas en sectores estratégicos como el petróleo y la minería. Sin embargo, las promesas de mejora salarial aún no logran contener el descontento social que se expresa en las calles.







