La conferencia internacional de Santa Marta reunió a casi 60 países en Colombia para debatir la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, en un contexto marcado por la crisis energética global y el impacto de la guerra en Irán. El encuentro, realizado el 28 de abril de 2026 en esta ciudad del Caribe colombiano, busca avanzar en una transición energética como respuesta al cambio climático y a la creciente inestabilidad del mercado del petróleoColombia.
El evento fue organizado por Colombi8a y Países Bajos con el objetivo de impulsar acuerdos que reduzcan la dependencia mundial de los combustibles fósiles. Sin embargo, la coyuntura internacional alteró el enfoque inicial, ya que el conflicto en Oriente Medio y el aumento de los precios del crudo han reforzado el debate sobre la seguridad e independencia energética de los países participantes.
Durante las discusiones, representantes internacionales coincidieron en que la crisis actual evidencia la vulnerabilidad global frente al petróleo y el gas. Algunos delegados señalaron que la transición energética no solo responde a razones ambientales, sino también a la necesidad de estabilidad económica y política frente a escenarios de guerra y volatilidad en los mercados.
Lea también: El petróleo se dispara: tensión en el estrecho de Ormuz sacude los mercados
Energía, clima y tensiones geopolíticas en debate global
En la conferencia, líderes de transición y expertos presentaron propuestas para acelerar la transición, incluyendo la reducción de nuevos proyectos de exploración de combustibles fósiles. Científicos advirtieron que, incluso sin nuevas explotaciones, las reservas existentes podrían elevar significativamente la temperatura global en las próximas décadas, superando los límites establecidos en los acuerdos climáticos internacionales.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, advirtió sobre los riesgos de mantener la dependencia del petróleo, señalando que estas energías pueden conducir a una crisis global de grandes proporciones. En la misma línea, representantes europeos destacaron el impacto económico del conflicto, con pérdidas significativas debido al aumento del precio de la energía.
A pesar del consenso general sobre la necesidad de avanzar hacia energías limpias, algunos países mantienen posturas divergentes. Mientras estadistas insulares y europeos impulsan la transición, otros productores continúan promoviendo la exploración petrolera, evidenciando las tensiones entre desarrollo económico y sostenibilidad ambiental en el escenario internacional.







