En Colombia, un comunicado del Estado Mayor Central (EMC) de las disidencias de las antiguas FARC confirmó la autoría de un atentado ocurrido en el suroeste del país que dejó 21 civiles muertos, en medio de combates, según el propio grupo armado y autoridades.
Los disidentes atribuyeron el hecho a un “error táctico” durante operaciones militares. En un contexto de enfrentamientos con el Ejército y a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, según versiones oficiales
El EMC explicó que el ataque con explosivos en una carretera del departamento del Cauca, que también dejó 56 heridos, se produjo durante un enfrentamiento con fuerzas militares. La organización asumió la responsabilidad política y reconoció fallas en sus maniobras armadas, en un hecho considerado el más grave contra civiles en dos décadas recientes en Colombia.
Las explosiones ocurrieron en una zona donde, según fuentes militares, los guerrilleros habrían instalado un retén para emboscar a tropas del Estado. El Gobierno sostiene que la acción fue una represalia tras la presión militar y el fracaso de negociaciones de paz entre el presidente Gustavo Petro y el líder disidente Iván Mordisco.
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Impacto en la seguridad y las elecciones
El atentado ocurre en plena campaña presidencial, donde el oficialismo busca mantener el poder en medio de un clima de alta tensión. El presidente Gustavo Petro afirmó que el ataque buscaba “sabotear el proceso electoral”, mientras se refuerzan las alertas de seguridad en varias regiones del país.
El principal señalado de la operación, alias “Mi Pez”, fue capturado posteriormente por las autoridades. Las investigaciones apuntan a una estructura armada en disputa con el Estado y en proceso de fragmentación interna.
La violencia ha encendido las alarmas políticas, especialmente porque los comicios se acercan con candidatos en medio de amenazas. El aspirante del oficialismo, Iván Cepeda, lidera las encuestas, mientras figuras como Paloma Valencia han denunciado riesgos contra su vida.
Analistas advierten que este episodio refleja una escalada del conflicto armado en un momento decisivo para la estabilidad del país.







