El ejército israelí interceptó este jueves una flotilla internacional con destino a Gaza en aguas cercanas a Grecia, deteniendo a al menos 175 activistas propalestinos. La operación se desarrolló durante la madrugada, cuando varias embarcaciones fueron abordadas en alta mar mientras intentaban avanzar con ayuda humanitaria hacia el enclave palestino.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, la acción se realizó frente a la costa griega y terminó con la captura de tripulantes provenientes de más de 50 barcos organizados en la llamada flotilla “Global Sumud”, que buscaba llevar alimentos, material médico y asistencia básica a Gaza. Los organizadores elevan la cifra a más de 200 detenidos, mientras Israel afirma que los activistas serán trasladados a Grecia tras coordinación diplomática.
El operativo se produjo en un contexto de fuerte tensión internacional, ya que varios gobiernos europeos confirmaron la presencia de ciudadanos entre los detenidos. Francia, Italia, Alemania y España reaccionaron de forma inmediata, solicitando respeto al derecho internacional y expresando preocupación por la situación en el mar Mediterráneo.
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Escalada diplomática y acusaciones cruzadas en alta mar
Durante el abordaje, los organizadores denunciaron que las embarcaciones fueron interceptadas por fuerzas navales israelíes en aguas internacionales, alegando uso de armas y tácticas de intimidación. También afirmaron que los activistas fueron obligados a concentrarse en la parte delantera de los barcos antes de ser detenidos.
Israel, por su parte, sostuvo que la operación fue “preventiva y legal”, argumentando que la flotilla violaba el bloqueo marítimo impuesto sobre Gaza. Además, aseguró haber encontrado elementos ilegales en algunas embarcaciones, afirmaciones que han sido rechazadas por los organizadores.
El caso ha reavivado el debate internacional sobre el bloqueo a Gaza, vigente desde 2007 y endurecido tras la guerra iniciada en octubre de 2023. Organismos como Amnistía Internacional han cuestionado la interceptación de barcos civiles que transportaban ayuda humanitaria, calificando el hecho como parte de una política de restricción prolongada.
Mientras tanto, una parte de la flotilla continúa navegando hacia la zona sur del Mediterráneo, sin que aún se conozca si logrará alcanzar su destino. Las autoridades mantienen vigilancia en la región ante posibles nuevos enfrentamientos marítimos.







