El Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta atraviesa una grave situación de seguridad marcada por la presencia de grupos armados ilegales que afectan el turismo y las comunidades indígenas, en una de las regiones más visitadas del Caribe colombiano. El hecho involucra a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), señaladas de ejercer control territorial, extorsión y presión sobre habitantes, comerciantes y visitantes en esta zona protegida.
La problemática se desarrolla en un territorio que combina alta riqueza turística y ecosistemas naturales únicos, pero que al mismo tiempo enfrenta la expansión de economías ilegales y disputas armadas que generan temor en la población local. La situación ha afectado tanto a comunidades indígenas como a operadores turísticos, en medio de tensiones crecientes por el control del área.
Lea también: Guerrilleros asumen autoría de atentado con 21 muertos en Colombia
Violencia, control territorial y afectación al turismo
En la Sierra Nevada conviven parques naturales como el Tayrona y la Sierra Nevada, áreas que recibieron más de 873.000 visitantes en 2025, pero que hoy enfrentan riesgos asociados a la presencia de grupos criminales. Las comunidades indígenas, como los pueblos Kogui y Arhuaco, han denunciado un incremento de la violencia y el control ejercido por estructuras armadas en sus territorios ancestrales.
Los líderes indígenas advierten que estas organizaciones imponen restricciones sobre la movilidad, la economía local e incluso el acceso a recursos básicos en las comunidades originarias. Según testimonios, la situación ha alcanzado niveles críticos debido al fortalecimiento de actores armados que buscan dominar rutas estratégicas dentro de la montaña.
El conflicto se agrava con la presencia de nuevos actores ilegales, como el Clan del Golfo, que intenta disputar el control del territorio mediante enfrentamientos en zonas cercanas a cabildos indígenas. Esta dinámica ha incrementado la percepción de inseguridad en una región históricamente afectada por disputas entre grupos armados.
Autoridades y expertos señalan que las estructuras ilegales ejercen una forma de “gobernanza armada”, controlando actividades económicas, transporte e incluso servicios vinculados al turismo en la región. Este fenómeno incluye extorsiones a comerciantes y la influencia sobre actividades turísticas, lo que ha deteriorado la reputación del destino a nivel internacional.
En este contexto, la Sierra Nevada se mantiene como un territorio paradójico: un destino natural de alto valor, pero marcado por una compleja realidad de conflicto armado.







