La Policía de Ecuador confirmó el hallazgo de ocho cadáveres dentro de bolsas en la zona de Babahoyo, en el suroeste del país, un territorio estratégico para el narcotráfico. El hecho fue reportado el 3 de junio de 2026 y se produce en medio de una grave crisis de violencia vinculada a bandas criminales. Las autoridades investigan si los cuerpos corresponden a ocho personas desaparecidas días antes mientras se desplazaban entre Daule y Milagro.
El reporte oficial indica que las autoridades realizaron el hallazgo en una zona costera donde operan estructuras criminales ligadas al narcotráfico y otros delitos. La Policía señaló que los cuerpos estaban embalados y no eran visibles porque los ensacaron, por lo que los trasladaron a un centro forense para su identificación. La Fiscalía confirmó que entre las víctimas habría menores de edad.
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Posible enfrentamiento entre bandas criminales
El ministro del Interior, John Reimberg, informó que junto a los cuerpos se encontró una nota que atribuiría el hecho a un posible enfrentamiento entre las bandas Los Lobos y Los Choneros, consideradas las más poderosas del crimen organizado en Ecuador. Según las autoridades, esta disputa por el control de rutas y rentas ilícitas ha intensificado la violencia en el país.
Ecuador atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes, con un aumento sostenido de homicidios relacionados con el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal. El país es además una ruta clave del tráfico de cocaína hacia mercados internacionales, lo que ha fortalecido la presencia de organizaciones criminales en distintas regiones.
Las autoridades recordaron que el domingo anterior se reportó la desaparición de ocho personas en esa misma zona, lo que abrió la investigación sobre una posible conexión con el hallazgo.
En los últimos meses se han registrado otros episodios similares, incluyendo el asesinato de jóvenes en la provincia de Santa Elena. Las autoridades registraron cerca de 1.600 asesinatos en el país solo en el primer trimestre del año, una cifra que refleja la magnitud de la crisis de seguridad.
Pese a los operativos del gobierno y el respaldo internacional en la lucha contra el narcotráfico, la violencia continúa en aumento, afectando especialmente a zonas rurales y costeras donde operan las principales organizaciones criminales.







