Mañana domingo 7 de junio de 2026, Perú vivirá una jornada electoral decisiva con la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la que más de 27 millones de ciudadanos elegirán al próximo presidente del país en medio de un escenario político polarizado y con alta expectativa regional y nacional.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la votación se desarrollará entre las 7:00 a. m. y las 5:00 p. m. en todo el territorio peruano, con la obligación de presentar el Documento Nacional de Identidad (DNI) para ejercer el derecho al voto. El proceso definirá al sucesor del actual gobierno interino, tras una primera vuelta que no logró mayoría absoluta entre los candidatos.
Los dos aspirantes que disputan la presidencia son Keiko Fujimori, liderando el partido Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú. Fujimori, quien participa por cuarta vez en una contienda presidencial, representa un sector de derecha que ha centrado su discurso en el orden, la seguridad y la reactivación económica. Por su parte, Sánchez encabeza una propuesta de izquierda que plantea reformas estructurales del Estado, mayor inclusión social y cambios en el modelo económico.
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Un país dividido entre dos modelos de gobierno
La contienda ha sido descrita como una de las más reñidas de los últimos años, con encuestas que reflejan un empate técnico en la intención de voto en las semanas previas al balotaje. El debate electoral ha girado en torno a dos visiones completamente opuestas del país: mientras Fujimori propone estabilidad institucional y fortalecimiento del mercado, Sánchez impulsa una transformación profunda con mayor intervención del Estado y cambios constitucionales.
El proceso se desarrolla en un contexto de alta polarización política y desconfianza ciudadana, lo que ha incrementado la expectativa sobre la participación electoral y el comportamiento del voto indeciso, considerado clave para definir el resultado final.
Las autoridades electorales han reiterado el llamado a la participación masiva y a respetar las normas durante la jornada, incluyendo las restricciones de la llamada “ley seca” y las disposiciones de seguridad electoral.
Con ambos candidatos enfrentando un electorado dividido, la segunda vuelta en Perú se perfila como una elección determinante para el rumbo político, económico y social del país en los próximos años.







