Las autoridades italianas incautaron 340 kilos de cocaína “extra pura” en el puerto de Vado Ligure, en el noroeste del país, durante un operativo adelantado contra el narcotráfico. El decomiso fue anunciado este viernes por la Guardia di Finanza, luego de detectar la droga escondida en un cargamento de bananos procedente de Colombia. Según las autoridades, el alijo tendría un valor cercano a 120 millones de euros en el mercado ilegal.
El hallazgo se produjo durante las inspecciones realizadas a la carga que ingresó al puerto italiano desde Colombia. Los agentes encontraron 300 paquetes de cocaína ocultos entre los bananos, una modalidad que las organizaciones criminales utilizan para intentar introducir droga a territorio europeo sin levantar sospechas durante el transporte marítimo.
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El decomiso se suma a las grandes incautaciones registradas en Italia
La Guardia di Finanza informó que el operativo permitió retirar de circulación una importante cantidad de cocaína antes de que pudiera ingresar a los canales de distribución. Aunque las autoridades no ofrecieron detalles sobre posibles capturas ni sobre los responsables del cargamento, indicaron que la investigación continúa para establecer el origen y el destino de la droga, así como la red criminal involucrada en el envío.
El caso vuelve a poner en evidencia el papel de los puertos europeos como puntos estratégicos en la lucha contra el tráfico internacional de estupefacientes. Las organizaciones criminales suelen ocultar cargamentos de droga entre mercancías legales, como productos agrícolas, con el propósito de dificultar su detección durante los controles aduaneros y portuarios.
De acuerdo con cifras de la Agencia Europea de Drogas (EUDA), Italia incautó alrededor de 11 toneladas de cocaína durante 2024, una parte de las 330 toneladas decomisadas en toda la Unión Europea ese mismo año. Estos datos reflejan la magnitud del tráfico de esta droga hacia el continente y los esfuerzos que mantienen las autoridades para interceptar cargamentos antes de que lleguen al mercado ilegal.
El caso refuerza la preocupación de las fuerzas de seguridad europeas frente al uso de rutas marítimas comerciales como canal para el tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Europa, especialmente desde países productores como Colombia.





