El tifón Bavi dejó al menos 15 personas fallecidas en Filipinas y avanzó este viernes hacia Taiwán, donde las autoridades activaron medidas preventivas ante la llegada de un ciclón considerado de gran intensidad.
El fenómeno provocó deslizamientos de tierra en la isla de Mindanao, Filipinas, debido a las fuertes lluvias asociadas al sistema. Las autoridades confirmaron 15 muertos y seis desaparecidos, mientras continúan las labores de búsqueda y atención en las zonas afectadas.
Taiwán inició evacuaciones y preparativos de emergencia ante el impacto del tifón, que se espera afecte principalmente el norte y este de la isla entre este viernes y sábado. Más de 2.000 personas fueron trasladadas a lugares seguros, especialmente en áreas montañosas de Hualien.
El ciclón también mantiene en alerta a las autoridades de Japón y China, ya que su trayectoria apunta hacia las islas del suroeste japonés antes de llegar al territorio continental chino durante el fin de semana.
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Autoridades preparan respuesta ante fuertes lluvias y vientos
El tifón Bavi registraba vientos de hasta 155 kilómetros por hora y ráfagas cercanas a los 190 kilómetros por hora, según la Administración Central de Meteorología de Taiwán. Los especialistas prevén que podría generar intensas precipitaciones e inundaciones.
En la ciudad portuaria de Keelung, una de las zonas con mayor riesgo, los residentes reforzaron ventanas, colocaron sacos de arena y almacenaron alimentos ante la llegada del fenómeno.
El presidente taiwanés Lai Ching-te pidió a la población mantenerse en máxima alerta, mientras unos 28.000 militares permanecen preparados con equipos y vehículos para intervenir en caso de emergencia.
Las autoridades cerraron escuelas y comercios en varias zonas, además de cancelar cientos de vuelos como medida preventiva. También mantienen vigilancia sobre represas y sectores vulnerables por posibles deslizamientos.
Aunque Bavi perdió intensidad después de afectar Guam y las Islas Marianas del Norte, los meteorólogos advierten que su tamaño podría convertirlo en uno de los tifones más extensos que golpean Taiwán en décadas.
Los expertos relacionan la mayor intensidad de estos fenómenos con el calentamiento de los océanos, una condición que puede aportar más humedad y favorecer lluvias extremas durante los ciclones tropicales.





