Cientos de familias permanecen en refugios de Guatemala tras la nueva erupción del volcán de Fuego, mientras recuerdan la tragedia de 2018 y temen perder las pocas pertenencias que dejaron en sus hogares.
Desde el inicio del proceso eruptivo, el lunes, las autoridades evacuaron a unas 1.700 personas de las comunidades cercanas al cráter. Además, declararon la máxima alerta en las zonas afectadas.
Recuerdo de la tragedia de 2018
La expulsión de lava, gases y ceniza reavivó el recuerdo del alud que sepultó San Miguel Los Lotes el 3 de junio de 2018. Aquella tragedia dejó 215 fallecidos y la misma cantidad de desaparecidos.
En un albergue de San Juan Alotenango, Isabel Pérez, de 69 años, explicó que salió de su vivienda junto con su esposo por temor a la intensidad de la actividad volcánica.
Otros residentes señalaron que ahora reaccionan con mayor rapidez porque conocen el peligro de las avalanchas de material ardiente. Estas corrientes pueden descender a gran velocidad y alcanzar a las comunidades cercanas.
Evacuados temen robos en sus viviendas
Además del riesgo volcánico, las familias enfrentan otra preocupación: el posible saqueo de sus casas.
Algunos residentes admitieron que dudaron en abandonar sus viviendas por miedo a perder animales, herramientas y objetos adquiridos con años de esfuerzo. Sin embargo, la fuerza de las explosiones los llevó a priorizar su seguridad.
El Gobierno ordenó patrullajes en las áreas evacuadas para prevenir actos de pillaje y brindar tranquilidad a las comunidades.
El volcán de Fuego, ubicado a unos 35 kilómetros al suroeste de Ciudad de Guatemala, es uno de los más activos del país.





