Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia con un discurso centrado en seguridad, lucha contra el narcotráfico y fortalecimiento de la cooperación con Estados Unidos. El nuevo mandatario cumplirá un periodo de cuatro años y reemplaza a Gustavo Petro, quien encabezó el primer gobierno de izquierda del país.
La posesión se realizó en Cali, una ciudad marcada por la presencia y actividad de grupos armados, en una ceremonia que rompió con la tradición de realizar la investidura presidencial en Bogotá. De la Espriella afirmó que enfrentará sin tregua a las organizaciones criminales y descartó continuar negociaciones de paz con estos grupos.
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Un giro en la política de seguridad
Durante su discurso ante cientos de integrantes de la Fuerza Pública, el nuevo presidente aseguró que la opción del diálogo con las organizaciones armadas está agotada. Según De la Espriella, los grupos ilegales deberán someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado colombiano.
La jornada estuvo acompañada por un amplio dispositivo de seguridad en Cali. Unos 11.000 militares fueron desplegados, mientras las autoridades activaron un sistema antidrones para reforzar la protección durante los actos de posesión.
El mandatario también anunció un fortalecimiento de las alianzas estratégicas con Estados Unidos y otros países que, según señaló, comparten valores democráticos. Además, informó que Colombia suscribirá el denominado Escudo de las Américas, una alianza internacional impulsada por Donald Trump para combatir el crimen transnacional.
En ese contexto, el Departamento de Estado estadounidense anunció que prevé otorgar 1.000 millones de dólares en ayuda para seguridad al nuevo Gobierno colombiano. La decisión representa un acercamiento entre Bogotá y Washington después de los constantes enfrentamientos registrados durante la administración de Petro.
De la Espriella también planteó intensificar los bombardeos contra grupos armados, con apoyo de Israel y Estados Unidos, además de construir megacárceles similares a las de El Salvador.
Su agenda incluye igualmente la erradicación de los narcocultivos por distintas vías, la explotación de petróleo y gas mediante fracking y una reducción de impuestos para los sectores de mayores ingresos.
El nuevo Gobierno recibirá unas Fuerzas Militares que, según expertos citados, enfrentan limitaciones de capacidad. Organizaciones y analistas también han advertido sobre los posibles riesgos para la población civil ante una ofensiva más fuerte contra estructuras armadas.





