Ormuz y Bab el-Mandeb: dos rutas clave de petróleo bajo creciente tensión

El tráfico marítimo por Ormuz cayó a mínimos, mientras la toma de Moca amenaza otra ruta estratégica para el comercio y la energía mundial.

por | Sep 10, 2026

El tránsito de buques por el estrecho de Ormuz cayó a niveles mínimos, mientras los hutíes tomaron el puerto yemení de Moka, aumentando la presión sobre dos rutas estratégicas para el comercio mundial de petróleo.

La situación se desarrolla en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero sus consecuencias ya trascienden el enfrentamiento militar. Los ataques contra embarcaciones y las restricciones al tráfico están elevando los temores sobre posibles interrupciones del suministro energético internacional.

Durante este miércoles, apenas siete embarcaciones atravesaron Ormuz, según datos preliminares de seguimiento marítimo. Cuatro salieron y tres ingresaron, mientras ningún buque transportador de gas natural licuado cruzó el estrecho.

La caída del tráfico resulta especialmente relevante porque Ormuz es una de las principales vías mundiales para el transporte de petróleo. La reducción de los cruces aumenta los costos y obliga a buscar alternativas para movilizar cargamentos energéticos.

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El riesgo se extiende hacia otra ruta estratégica

Mientras Ormuz permanece bajo presión, los hutíes respaldados por Irán tomaron Moka, una ciudad portuaria de Yemen situada cerca de Bab el-Mandeb, otra vía marítima fundamental para el comercio internacional.

El avance genera preocupación porque Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta esencial para mercancías que viajan entre Asia y Europa. Las interrupciones pueden obligar a los barcos a rodear África, aumentando tiempos y costos de transporte.

El impacto sobre el petróleo ya es visible. El Brent superó los US$107 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó más de US$101 este jueves, con ambos referentes registrando fuertes aumentos.

La presión también afecta a Arabia Saudita, cuya producción petrolera cayó a 6,2 millones de barriles diarios en agosto, su nivel mensual más bajo del año, mientras sus exportaciones disminuyeron considerablemente.

Para los mercados internacionales, el principal riesgo es que las interrupciones de estas rutas terminen reduciendo la oferta disponible y encareciendo el transporte energético. El impacto podría trasladarse posteriormente a combustibles y otros costos asociados al comercio.

Por ahora, el panorama combina menor tránsito por Ormuz, ataques contra embarcaciones y una nueva amenaza alrededor de Bab el-Mandeb. La evolución de ambos corredores será determinante para saber cuánto más puede extenderse la presión sobre los precios mundiales del petróleo.

 


 

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