El Gobierno de Aruba busca que el salario mínimo guarde relación con el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas de una persona. Durante la apertura del año parlamentario 2026-2027, el Ejecutivo anunció que presentaría un proyecto de ley para vincularlo al bestaansminimum, o mínimo de subsistencia, acompañado de apoyo para las pequeñas y medianas empresas durante la transición. Acercar los aproximadamente Afl. 2.007 mensuales de salario mínimo a los Afl. 2.697 de subsistencia individual calculados por el CBS para agosto de 2026 supondrían un aumento cercano al 34 %.
La discusión gira en torno a cómo reducir esa brecha y lograr que el aumento represente una mejora sostenible para los trabajadores.
¿Qué significa bestaansminimum?
El bestaansminimum es una estimación del ingreso necesario para cubrir alimentación, vivienda, ropa, transporte y otras necesidades esenciales. La Oficina Central de Estadísticas de Aruba (CBS) calcula esta referencia según los precios y la composición del hogar.
No es un salario fijado por ley ni una ayuda que se paga automáticamente. Es un indicador de los recursos necesarios para alcanzar un nivel de vida digno.
En su informe del Índice de Precios al Consumidor correspondiente a agosto de 2026, el CBS estableció esa referencia en Afl. 2.697 mensuales para una persona adulta y Afl. 5.663 para dos adultos y dos menores. Por tanto, la cantidad cambia según el tipo de hogar y la evolución de los precios.
Qué se plantea aumentar
Desde enero de 2026, el salario mínimo legal es de Afl. 11,58 por hora, equivalente a aproximadamente Afl. 2.007,05 mensuales para una jornada de 40 horas semanales. El ingreso mensual depende de las horas trabajadas.
La comparación del CBS muestra una diferencia aproximada de Afl. 690 frente al mínimo de subsistencia individual.
Entre los planteamientos públicos, el parlamentario Carlos Bermúdez presentó un ejercicio de tres aumentos anuales entre 2027 y 2029. Ese cálculo es ilustrativo y no constituye un calendario aprobado.
Qué podría cambiar para trabajadores y empresas
Un mayor salario podría ampliar la capacidad de cubrir gastos básicos y favorecer las ventas del comercio. También podría ayudar a las empresas a retener personal.
Sin embargo, el beneficio dependerá del poder de compra: cuánto puede adquirir el trabajador con su ingreso. Si parte del mayor costo salarial se traslada a los precios, la mejora podría reducirse.
Rondel Heyliger, del partido Futuro, solicita estudiar estos efectos antes de decidir. Entre los riesgos que señala figuran posibles restricciones a nuevas contrataciones, reducciones de jornadas y aplazamiento de inversiones.
La cantidad de horas merece especial atención: un aumento de la remuneración por hora podría perder parte de su efecto si el trabajador recibe menos horas de trabajo.
Las micro, pequeñas y medianas empresas pueden tener menos margen para absorber costos adicionales. Su situación dependerá de factores como las ventas, la productividad y el peso de los salarios en sus gastos.
Una eventual subida de precios también podría afectar a pensionados y hogares que no reciban directamente el aumento. Además, Heyliger plantea evaluar las consecuencias sobre contratos gubernamentales, servicios públicos y finanzas del país.
Estos son escenarios que deben investigarse, no consecuencias inevitables. Por ello, la discusión incluye el ritmo de aplicación, el apoyo empresarial y las medidas para contener el costo de vida.
También será necesario definir cómo se actualizaría la vinculación: el mínimo de subsistencia cambia con los precios, por lo que alcanzar una cantidad determinada no garantiza que siga siendo suficiente en años posteriores.
Fuentes: Información del Gobierno de Aruba; informe del CBS correspondiente a agosto de 2026; comunicados de Carlos Bermúdez y Rondel Heyliger.





