Al menos 64 personas murieron y decenas resultaron heridas este miércoles 28 de octubre, tras el choque de dos trenes de alta velocidad en la provincia española de Toledo. El accidente ocurrió a las 8:54 de la mañana, cuando un tren de Renfe impactó por detrás a una formación de Iryo que circulaba en la misma dirección.
En ambos trenes viajaban 544 pasajeros y, tras la colisión, los dos últimos vagones de la formación de Iryo cayeron por un terraplén. El siniestro ocurrió en el kilómetro 118 de la vía, entre las localidades de Urda y Orgaz, mientras los trenes cubrían trayectos entre Madrid y Sevilla.
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Una posible falla humana está bajo investigación
Las primeras hipótesis apuntan a un posible error del operador relacionado con una indicación equivocada, que habría ocurrido debido a un desperfecto en el sistema principal de señalización. Sin embargo, las circunstancias que provocaron el choque todavía deben esclarecerse y la causa no ha sido confirmada.
Especialistas señalaron que resulta inusual un accidente de estas características, debido a que los trenes cuentan con sistemas automáticos que controlan la velocidad y el frenado. Según la plataforma meteorológica Meteored, las condiciones del tiempo no habrían influido en el siniestro.
Los equipos de emergencia evacuaron a los heridos y los trasladaron al Hospital Universitario de Toledo. A pesar de ello, las autoridades regionales advirtieron que continuaba la búsqueda entre los restos de los vagones ante la posibilidad de encontrar más víctimas. Vecinos de poblaciones cercanas también acudieron para ayudar a trasladar a sobrevivientes.
La empresa pública Renfe informó que la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía quedó interrumpida. Mientras tanto, familiares y amigos de los pasajeros buscaban información sobre sus seres queridos, en medio de la incertidumbre provocada por la tragedia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su consternación y suspendió su agenda. El rey Felipe VI también manifestó sus condolencias a las familias de las víctimas y canceló sus actividades.
El accidente alteró además la agenda de los partidos políticos durante la precampaña para las elecciones generales del 29 de noviembre. La tragedia ocurre nueve meses después del accidente ferroviario de Adamuz, en Andalucía, que dejó 46 muertos.





