El Partido Demócrata obtuvo una importante victoria en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, al conseguir los escaños necesarios para recuperar el control de ambas cámaras del Congreso. Los resultados representan un fuerte revés para el presidente Donald Trump, quien enfrentará una oposición con mayoría legislativa a partir del 3 de enero.
De acuerdo con los resultados y proyecciones electorales, los demócratas alcanzaron al menos 54 de los 100 puestos del Senado, mientras que en la Cámara de Representantes podrían superar los 250 escaños de un total de 435. Al momento del reporte, todavía quedaban dos puestos senatoriales en disputa, correspondientes a Misisipi y Alaska.
La derrota republicana también se reflejó en las elecciones estatales, donde los demócratas consiguieron más de la mitad de las 36 gubernaturas que estaban en juego. El resultado amplía el desafío político para Trump y su partido.
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El descontento ciudadano marcó las elecciones
Entre los factores que influyeron en el voto estuvieron el costo de la gasolina, la inflación, los gastos sanitarios y las dificultades para acceder a créditos inmobiliarios. También pesó el rechazo a la guerra en Oriente Medio, especialmente por las decisiones relacionadas con Irán.
El politólogo Todd Belt, de la Universidad George Washington, interpretó los resultados como un rechazo a Trump y sus políticas. El mandatario, por su parte, reconoció la derrota, aunque defendió sus decisiones sobre Irán durante una entrevista con Fox.
Los demócratas también lograron victorias relevantes en estados como Texas y Georgia. Según el reporte, Gina Hinojosa asumirá la gubernatura texana y Keisha Lance Bottoms ganó en Georgia, en un resultado que fortalece la presencia del partido en distintos territorios.
La nueva composición legislativa incorpora figuras que podrían ganar protagonismo de cara a las elecciones presidenciales de 2028, entre ellas James Talarico y Alexandria Ocasio-Cortez.
Con el nuevo Congreso, los demócratas tendrán capacidad para impulsar investigaciones sobre las finanzas personales del presidente y exigir explicaciones a funcionarios de Defensa por la guerra en Irán y los ataques contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico.
Trump afirmó estar dispuesto a trabajar con la oposición, pero también advirtió sobre el uso de su poder de veto. Antes de enero, todavía podría intentar aprobar iniciativas aprovechando la actual mayoría republicana.
La derrota deja al mandatario ante un Congreso controlado por sus adversarios, con mayores obstáculos para avanzar su agenda durante la segunda mitad de su presidencia.





