Paraguay atraviesa una crisis financiera y política tras la intervención de Ueno Bank, una entidad que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus cuentas y administraba alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos. El caso provocó preocupación entre los ahorradores, investigaciones penales y cuestionamientos sobre el manejo de los recursos depositados en el banco.
En medio de este escenario, el presidente Santiago Peña anunció su renuncia el jueves 5 de noviembre, después de perder respaldo dentro de su propio partido y enfrentar un proceso de juicio político en el Congreso. La decisión profundizó la incertidumbre institucional, mientras el sistema financiero enfrenta las consecuencias de la intervención bancaria y miles de personas esperan recuperar su dinero.
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Qué ocurrió con Ueno Bank y por qué estalló la crisis
La intervención se produjo después de que el Banco Central de Paraguay detectara que Ueno Bank tenía un nivel de solvencia inferior al mínimo exigido por la legislación. Durante la revisión de sus estados financieros también encontró irregularidades contables y presuntos préstamos excesivos a empresas vinculadas con Grupo Vázquez, principal accionista de la entidad.
Como consecuencia de la medida, el banco suspendió sus operaciones digitales, transferencias y servicios con tarjetas, dejando a millones de clientes sin posibilidad de utilizar normalmente sus cuentas. Entre los afectados se encuentran jubilados que reciben sus pagos a través de la entidad, además de instituciones públicas que mantenían recursos depositados allí.
El caso adquirió una dimensión política debido a los vínculos anteriores de Peña con Grupo Vázquez. El mandatario tuvo participación en el conglomerado hasta marzo de 2025, cuando vendió sus acciones. Aunque niega haber cometido irregularidades, la oposición cuestiona la supervisión de la entidad y las decisiones relacionadas con los depósitos de fondos públicos.
La situación también comenzó a reflejarse en los mercados financieros. Tras el anuncio de renuncia de Peña, los bonos paraguayos perdieron valor y el guaraní se debilitó frente al dólar, superando las 6.500 unidades por dólar durante la jornada del jueves. Estos movimientos aumentaron la preocupación sobre la estabilidad económica del país.
En el ámbito político, el Congreso mantuvo abierto el proceso de juicio político contra el mandatario y el Senado rechazó concederle más tiempo para preparar su defensa. Además, varios funcionarios del Gobierno presentaron sus renuncias, en medio de las investigaciones relacionadas con el banco.
Las autoridades anunciaron que recurrirán al Fondo de Garantía de Depósitos para proteger los ahorros de los clientes. Sin embargo, Paraguay enfrenta dos desafíos simultáneos: recuperar la confianza en su sistema financiero y resolver la incertidumbre sobre la conducción del Gobierno, mientras los afectados esperan una respuesta sobre sus recursos.





